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RECUPERACIÓN (Modelo Terence T. Gorsky)
Lo nuevo y diferente nos puede producir temor, miedo, ansiedad, incertidumbre, angustia. Es normal que después de haber vivido bajo cierto estilo de vida, al cambiar los hábitos, formas de relación, formas de percibir y enfrentar la vida, actitudes, creencias, se experimente ese tipo de sentimientos. Aún las personas consideradas “sanas” experimentan ese fenómeno. Lo rescatable de este hecho es que podemos enfrentarlos y resolverlos atendiendo formas saludables como los que intervienen en la recuperación.
Recuperación = Abstinencia + Cambios en el Estilo de Vida
La recuperación es un proceso mediante el cual la persona adicta interrumpe el deterioro progresivo que es típico de este desorden y comienza un restablecimiento constante en las áreas de vida afectadas.
Como la adicción es una enfermedad primaria de naturaleza crónica existe una tendencia natural a la recaída que hace necesario el mantenimiento diario del proceso de recuperación. Evitamos usar el termino “curación” pues este se aplica a la resolución de las enfermedades agudas.
La abstinencia completa es el primer paso necesario para la recuperación, que además, debe acompañarse de cambios en el estilo de vida, orientados a promover y mantener la abstinencia y una mejor calidad de vida.
Para lograr avanzar en la recuperación es necesario que la persona adicta realice cambios en su forma de pensar y de actuar, así como cambios en sus estilos y patrones de vida.
El camino de la recuperación lleva a la sobriedad. Cuando hablamos de sobriedad, hablamos de llevar una vida significativa y confortable, sin necesidad de establecer relaciones adictivas, de vivir un género de vida que favorece a la continua salud física, psicológica, social y espiritual.
El resultado de una recuperación satisfactoria es una persona con una calidad de vida en franca mejoría, estilos de vida mas sanos y un nuevo sentido de su misión vital, así como una mejoría en su forma de relacionarse, y mayor capacidad para no tomarse demasiado en serio. De esa manera el proceso por el cual una persona enferma de adicción, pasa de la etapa de consumo a la recuperación, es un proceso dinámico, que consta de diversas etapas y posee características específicas.
¿DEBE LLEGARSE AL FONDO?
Puesto que la adicción implica una distorsión de la percepción, sólo algunos acontecimientos importantes pueden provocar que el adicto cuestione la validez de su percepción. El acontecimiento o acontecimientos que ocasionan este descubrimiento algunas veces se llaman “tocar fondo”.
El significado de Fondo
El término fondo se ha empleado tradicionalmente y aún se utiliza mucho en el campo de la adicción, por lo que lo conservaremos. Sin embargo, debe ser aclarado. “Fondo” no necesariamente significa una total desconexión social, pérdida de familia, de la escuela o del empleo; no implica un completo desastre. Significa que algo sucedió en la vida del adicto que tuvo el impacto suficiente para que éste desee cambiar por lo menos parte de su estilo de vida.
En años recientes muchos negocios han puesto en marcha un programa de ayuda a los empleados (PAE). Cuando un empleado parece tener un problema que afecta su rendimiento laboral, se le solicita que vea a un asesor. Si el problema es una dependencia química, entonces se lleva al empleado a una posterior evaluación y tratamiento. Puede ser implícito o explícito que el empleado que se niegue a solicitar ayuda y siga teniendo un mal rendimiento será despedido. Para muchos hombres y mujeres, éste ha constituido un fondo y, gracias a ello, entraron a un programa de tratamiento diez o veinte años antes de lo que lo hubieran hecho de otra manera. Sin este fondo que les hace sentir en riesgo su empleo, podrían haber llegado a consecuencias mas extremas.
Debido a la creciente conciencia de la dependencia de sustancias químicas en los adolescentes, la mayoría de los jóvenes que entran a tratamiento han padecido pocas de las consecuencias de la adicción avanzada. Para ellos, el fondo es el deseo de permanecer en el hogar y de mantener una relación con sus padres.
Como veremos, la variabilidad de lo que constituye tocar fondo puede ser explicada por la ley de la gravedad humana.
La ley de la gravedad humana
Una ley de la conducta humana, que parece tan inquebrantable como la de la gravedad física puede muy bien ser llamada “ley de la gravedad humana”: la persona gravitará de una condición que parece ser de gran sufrimiento a una condición que parece ser de menos sufrimiento, y nunca en sentido opuesto. Según esta ley, es imposible que una persona elija sufrir más.
Cualquier tentativa de invertir la dirección de la elección será tan inútil como intentar que el agua fluya hacia arriba de una colina.
Mayor sufrimiento
Menor sufrimiento
El alcohol y otras sustancias químicas que alteran la mente ofrecen cierto grado de alivio del malestar, sin importar si es alivio de la ansiedad, de la depresión, de la soledad, de la timidez o sólo de un impulso compulsivo. La abstinencia, por lo menos al principio, provoca sufrimiento, algunas veces inquietud psicológica, y a menudo grave malestar físico.
Si intentamos que los adictos abandonen su consumo de alcohol u otras drogas, esencialmente les estamos pidiendo que elijan un mayor sufrimiento, lo cual va más allá de la capacidad humana. Partiendo de este análisis, parecería que debemos suspender todos los esfuerzos de tratamiento. ¡El tratamiento no puede funcionar! Pero sabemos que es un hecho que funciona y que las personas logran llegar a la sobriedad. ¿Cómo sucede?
Lograr la sobriedad por medio de cambios de percepción
Aunque la ley de gravedad humana es inviolable, y la dirección nunca cambia, es posible que las personas cambien sus percepciones. Pueden aprender a ver que su consumo de sustancias químicas es causa de un mayor sufrimiento y que la abstinencia implica uno menor.
¿Cómo se da este cambio de percepción? Todas las sustancias químicas que alteran la mente causan tarde o temprano algún tipo de inquietud:
- la pérdida de respeto por parte de la familia y amigos
- la amenaza de perder el empleo
- mal rendimiento escolar
- graves síntomas gastrointestinales
- resacas
- alucinaciones
- caídas y hematomas
- ataques convulsivos
- ataques cardíacos
- la inquietud de mala memoria
- la amenaza de encarcelamiento
- el terror de los delirios
Cuando estos signos y síntomas de éstos, llega al punto crítico, en que el sufrimiento es igual o superior a cualquier alivio que ofrezca la sustancia química, entonces cambia la percepción de la persona de lo que es una mayor o menor inquietud.
Entonces esto es lo que sucede cuando se toca fondo. El fondo no es más que un cambio de percepción, en el que la abstinencia se percibe como una inquietud menor que el consumo de sustancias químicas. Si en cualquier momento después de lograr una abstinencia, aun varios años después, ésta vuelve a ser fuente de inquietud mayor, ocurrirá una recaída.
El curso natural de la adicción es tal que se toca fondo si nadie interfiere. Pero las personas que rodean al adicto, con toda la buena intención, pueden eliminar algunas de las inquietudes provocadas por las sustancias químicas. Por ejemplo, un colaborador cubrirá al compañero que tiene resaca. Esto evita que se dé un cambio de percepción de mayor y menor inquietud y permite que siga la adicción activa. A esto se debe que a las personas que impiden las consecuencias dolorosas del consumo de drogas se les llame facilitadores.
Recordemos, que permitir que ocurran las desagradables consecuencias naturales no es lo mismo que castigar al consumidor. Castigar es infligir un dolor desde el exterior. Si por ejemplo, un bebedor considera el matrimonio como una fuente de inquietud, se separará en lugar de dejar de beber. Sólo cuando el alcohólico descubre que su consumo es lo que provoca su sufrimiento, la sobriedad se volverá una solución.
Las percepciones de los adictos también se modifican cuando perciben las gratificaciones de la abstinencia. Cuando éstas empiezan a ser superiores a las de las sustancias que les alteran la mente, los adictos pueden cambiar sus percepciones de cuál es la fuente de mayor o menor inquietud.
Reunirse con gente sobria y ver que son felices y productivos demuestra las gratificaciones de la abstinencia. Obtener una respuesta positiva a la sobriedad de parte de la familia, de los amigos y de los colegas es una gratificación. Recobrar la autoestima es un premio, y lo es también conservar el empleo.
El adicto activo puede reconocer que todo son como gratificaciones y seguir sintiendo que están fuera de su alcance. Aquí es donde una terapia apropiada, con una elaboración realista y adecuada de la autoestima, puede hacer la diferencia. Con ayuda apropiada el adicto empezará a concebir que puede lograr esas recompensas y a percibir que la abstinencia es una fuente de menor inquietud.
Las personas varían mucho en sus percepciones de las gratificaciones y el sufrimiento. El terapeuta debe descubrir lo que cada persona considera una gratificación y un sufrimiento para poder ayudarla a percibir la adicción y la abstinencia junto con su respectivo programa de recuperación y asesoría profesional desde una perspectiva apropiada. La combinación de las experiencias de fondo con la anticipación realista de los beneficios del programa de recuperación hará posible encaminar al adicto hacia el proceso de recuperación.
MOTIVACIÓN PARA EL CAMBIO
El proceso mediante el cual una persona pasa desde una adicción activa hacia la recuperación sostenida, está en realidad basado en una toma de conciencia progresiva acerca del problema, y la necesidad de cambios que influyen en la motivación.
Prochaska y DiClemente han esbozado un modelo para describir este proceso de motivación creciente para el cambio, que hemos encontrado sumamente útil para evaluar la disposición hacia el cambio de cada persona y como una forma de comprender mejor la recuperación.

En este modelo transicional del cambio se proponen diversas etapas o fases de la motivación:
1.- Precontemplación: En esta etapa la persona no se da cuenta de que existe un problema, pues realmente no ha hecho conciencia de ello. Por esta razón el adicto no estará motivado a buscar ayuda pues ni siquiera acepta que hay problemas. Lo que ocurrirá es que la adicción seguirá evolucionando y se acumularan las consecuencias negativas.
2.- Contemplación: En esta etapa ya las evidencias del daño se hacen obvias para el adicto, desarrollando una conciencia del problema que va de menor a mayor. La persona en contemplación, comienza a invertir energía psicológica en pensar acerca del cambio, pero esto no se traduce en acciones concretas.
3.- Preparación: En esta etapa las personas se motivan a buscar ayuda porque saben que deben hacer algo para resolver el problema. La persona acude a consulta, pide consejo y planifica. Aún así, no se ha llegado al punto donde se está dispuesto a invertir mucha energía en los cambios, por lo tanto el problema sigue evolucionando.
4.- Acción: En esta etapa ya se ha pasado el punto de tolerancia, por lo que el adicto esta listo para hacer los cambios necesarios. Una vez llegado a este punto la persona sabe que no quiere seguir viviendo en su actual situación y estará dispuesto a invertir energía en los cambios. Sin embargo si no se canaliza adecuadamente puede no avanzarse en la dirección correcta.
5.- Mantenimiento: Una vez realizados los cambios hay que mantenerlos lo suficiente para que se hagan permanentes. Es muy usual que las personas en recuperación, se descuiden en esta fase porque a veces, no hay adecuada conciencia de la tendencia a la recaída, que posee la adicción. Si la persona invierte tiempo en mantener los cambios logrados todo irá bien, pero si se descuida o aminora la marcha, puede presentarse una recaída.
6.- Recaídas: La adicción tiene una tendencia natural a la recaída debido a la gran cantidad de elementos aprendidos y estructurales, que están activos a pesar de que se hayan hechos nuevos hábitos de comportamiento. A esto se suma el hecho de que los cambios por realizar, pueden ser abrumadores. Si el adicto toma conciencia de estos hechos, y se hace responsable de mantener su recuperación en marcha, no habrá recaídas. Las recaídas son partes de un ciclo de aprendizaje hacia el mejoramiento de la recuperación. En esto la adicción se comporta como otras enfermedades crónicas.
7.- Terminación: Una vez que los cambios son mantenidos a lo largo del tiempo, los disparadores y conductas de búsqueda, así como los deseos de uso, dejan de poseer la fuerza que hubieran tenido sobre el adicto; se hacen menos intensos progresivamente, hasta que cesan. Aún así la tendencia a la recaída se mantiene, por lo que la recuperación en el adicto, es un proceso que dura de por vida.
Este modelo transteorético del cambio hace notar que la motivación no es una cualidad estática, sino más bien un recurso psicológico dinámico, que puede incrementarse a medida que la persona toma conciencia de su problema.
TRATAMIENTO Y RECUPERACIÓN
El tratamiento es una serie de intervenciones clínicas dirigidas a promover y asistir la recuperación. La recuperación va más allá del tratamiento, pues la persona en recuperación necesita mantener los cambios logrados de manera permanente, a lo largo de toda su vida.
Mientras que la recuperación es el proceso mediante el cual el adicto detiene su uso y produce cambios positivos en su estilo de vida, el tratamiento se define como una serie de actividades clínicas estructuradas que se utilizan con el fin de ayudar al adicto a reconocer y detener la adicción activa; asi como promover y mantener la recuperación sostenida.
Es necesario clarificar la relación entre estos dos procesos que actúan de manera armónica y coordinada.
La recuperación es para toda la vida y su objetivo es el de mejorar la calidad de vida del adicto en recuperación.
El tratamiento esta delimitado a un período de tiempo, aunque podría ser necesario varias sesiones de tratamiento a lo largo de la vida del adicto.
El objetivo del tratamiento es poder asistir al paciente a lograr su recuperación.
La intervención familiar es un procedimiento dirigido a poder ayudar al adicto a tomar la decisión de entrar en recuperación. Esta intervención debe ser guiada por un profesional entrenado y se basa en el poder de la familia como grupo de presión positiva.
La intervención clínica también puede ser eficaz para comenzar el proceso de recuperación. Muchas veces el primer contacto con el tratamiento lo hace el adicto para tratar alguna complicación secundaria al uso. Por ejemplo una gastritis aguda en el alcoholismo, o una enfermedad venérea en el adicto al sexo. Si en ese momento se hace el adecuado diagnóstico de adicción es más probable que se haga una recomendación de tratamiento específico para la adicción. Pero muchas veces no se hace el diagnóstico por la falta de entrenamiento que existe en las profesiones de ayuda en esta área del tratamiento de las adicciones.
Es recomendable asesorarse con un profesional de la adicción que está entrenado en esta área y cumpla con los requisitos para poder ser de ayuda.
Aun así no es necesariamente indispensable la intervención profesional pues muchos adictos se recuperan sin necesidad de tener contacto con el sistema de salud.
Existe aun mucha ignorancia en la comunidad profesional acerca del tema de la adicción, pero también hay una población cada vez más grande de profesionales que están comprometidos con el entrenamiento, la actualización y la calidad de la atención necesaria para trabajar en el área del tratamiento de las adicciones.
Por otro lado, hay que guardar cuidado y prudencia pues, siempre hay un sector de farsantes que se aprovechan de la desesperación de las familias que sufren de la adicción para engañar con falsas promesas o “curas mágicas”.
No existen “curas” rápidas o mágicas; el simple hecho de proponerlas denota un desconocimiento craso del tema. Además esa actitud es precisamente el centro de la dinámica mental de la adicción: la búsqueda obsesiva del arreglo rápido, la sustancia mágica, la persona, lugar o cosa que nos “arreglará” la vida
El tratamiento de las adicciones debe ser integral, sistémico y estratégico abordando la mayor cantidad de niveles posible: personal, familiar, laboral, social, etc.; y se debe tener en cuenta a la persona de manera integral y completa.
Los cambios psicosociales son el foco donde la mayor cantidad de energía del tratamiento se invertirá, pues es allí donde la posibilidad de cambio constructivo es mayor.
Las diferentes herramientas terapéuticas pueden y deben ser usados de manera integral y teniendo en cuenta las necesidades especiales de cada persona, pero nunca como substituto del tratamiento psicosocial.
No existen tratamientos mejores que otros sino que cada persona tiene necesidades distintas y cada modalidad de tratamiento ofrece posibilidades distintas. Cada plan de tratamiento individual debería basarse en la severidad del proceso adictivo, las características individuales de la persona y la situación de funcionamiento psico-social en ese momento.
Los grupos de autoayuda son modalidades de tratamiento que han sido exitosos a lo largo del tiempo y son siempre recomendables especialmente en la etapa de mantenimiento.
Los estudios demuestran que un plan balanceado compuesto de asistencia a grupos de autoayuda y seguimiento profesional, es la terapia más efectiva, en los pacientes que no necesitan estar internados.
COMENZANDO LA RECUPERACION
Nadie cambia cuando se siente bien. Ninguna persona que haya visto transformar su vida, lo ha hecho motivado por un sentimiento calido y agradable. O sea que eso de que, “hoy hacia una hermoso día para cambiar mi vida, y tome la decisión…”, es por decir lo mas, increíble.
La mayoría de las veces es a través de un proceso de dolor continuado, que se agrava cada vez más, tal como lo hace una piedra en el zapato; que la mayoría de nosotros, nos animamos a hacer cambios radicales en nuestro estilo de vida.
Cuando uno es adicto, la cosa es un poco más difícil, porque la negación es parte de la enfermedad. Es la única enfermedad, que le dice al paciente, que él no esta enfermo.
Pero al final de cuentas, la negación es un fenómeno humano y no exclusivo de los adictos.
Lo que pasa es que en el adicto el sistema de negación, llamado también sistema delusional, se hipertrofia y crece, para sostener una mentira que se convierte cada día en algo más difícil de creer.
Pero cuando el dolor es insostenible, no hay más remedio que cambiar. O dolor, amigo y enemigo, amante y maltratante; que me impulsas a crecer. No se porque, no se porque, es necesario que tu presencia sea necesaria para aclarar mis sentidos y ordenar mis prioridades.
Ahora que tomar la decisión de cambiar, no es sinónimo de cambiar. Dejar de fumar es fácil, yo lo he hecho más de cien veces; decía Mark Twain, refiriéndose con su humor característico a su adicción al tabaco.
Bueno, es verdad que decidir y actuar, son dos cosas separadas; pero también están unidas por el hilo de una curva que dibuja un proceso, llamado recuperación.
La recuperación entonces, es el acto de cambiar, que sigue usualmente, pero no de manera necesaria, a la toma de decisión.
¿Cuántas veces, has dicho que vas a cambiar?
¿Cuántas veces has prometido a tu familia, tus padres, tu pareja o tus hijos?, o incluso a ti mismo; desde mañana mismo, no consumo mas drogas, o alcohol, o no voy al casino.
Y lo más seguro es que tu sentimiento era genuino en ese momento, pero el miedo es temporal, y nunca un buen sustento para un cambio duradero.
No es prometiendo que se logra la recuperación, sino tomando ACCION!!!
Y ¿qué significa eso? Pues algo diferente para cada persona.
Para algunos asistir a reuniones de autoayuda, tales como Narcóticos Anónimos, o Alcohólicos Anónimos. Para otros es acudir en busca de ayuda espiritual, con un sacerdote o consejero espiritual, de su preferencia.
Involucrarse en servicios voluntarios de ayuda, puede ser el camino que otros tomaran.
Sin embargo como médico, debo decir que toda recuperación debería comenzar con una evaluación, realizada por un profesional entrenado en el área de la adicción. El cardiólogo examina y sana el corazón. El ortopeda, se enfoca en los huesos y articulaciones. El ginecólogo en la salud reproductiva da la mujer.
Pues en las adicciones, los profesionales idóneos son los especialistas en la adicción. Preferiblemente un medico, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeras y consejeros o técnicos especialmente formados en el tratamiento de las adicciones.
Recuerda además que la compulsión es una respuesta bioquímica del cerebro enfermo, al contacto con la droga o la sustancia que es producto de la adicción. Esto lleva al descontrol y así al daño personal y familiar.
Por esto la solución mas segura es la abstinencia completa de todo tipo de sustancias que alteren la mente o la forma de sentir. Ningún psicotrópico, en el caso de las adicciones químicas. No jugar, ni acudir al casino para los adictos al juego. Y nada de azúcar refinada para los adictos a la comida. Cada adicción puede tener un plan de recuperación algo diferente al principio, pero una vez lograda la primera recta, los caminos son casi idénticos: se enfocan en el cambio personal.
Y es por una razón muy sencilla: luego de meses y hasta años usando alguna droga de manera compulsiva, o practicando alguna actividad de manera adictiva; al parar sobreviene el síndrome de abstinencia. O sea en pocas palabras el efecto rebote; el cerebro se había adaptado a las rachas de consumo compulsivo y ahora debe hacer lo contrario. Y eso…duele.
Debo decir que en ocasiones debe vigilarse médicamente el síndrome de abstinencia, pero en la mayoría de los casos se puede realizar esta transición de manera sencilla tomando mucho agua o líquidos, algunas vitaminas y manteniendo una alimentación sana; basada preferiblemente en vegetales y frutas.
Una vez que se ha logrado desengancharse del efecto de la droga o adicción, se puede sentir una sensación de libertad indescriptible, pero…cuidado; que el peligro no termina.
Es ahora que comienza la verdadera historia, el cambio personal. Y porque cambiar? Sencillo, porque luego de depender de mi adicción para vivir, como una muleta, me siento profundamente vacío en el centro de mi alma.
Es que la verdad no me aguanto a mi mismo, y el dilema es cambiar o recaer.
Si has encontrado alguna forma de ayuda, te sugiero que te mantengas practicándola por suficiente tiempo. Recuerda que los nuevos patrones de conducta no se fijan de un día para otro. El tiempo mínimo requerido para cualquier tratamiento es de al menos seis meses.
De hecho si te encuentras en la situación de que no puedes despegar, y no logras abstenerte, es muy probable que necesites ayuda profesional. No dudes en buscarla, pero ya sabes; revisa el currículo de tu medico y verifica la experiencia que tenga en el campo de la adicción. Esto puede asegurar que sabe lo que te dice.
Y una vez en el camino, el panorama es muy esperanzador, puedes imaginarlo? Una nueva vida, no mas dependencia de un cigarrillo, no mas conducta descontrolada, balance emocional y la oportunidad de crecer interiormente y de conocerte mejor?
Quien diría que tanto dolor, nos colocaría en el camino del crecimiento, y es que así son las cosas en el universo, caminos rectos, por sendas retorcidas. Hay que ver el terreno desde arriba, para entender el panorama. Pero eso mi amigo, solo se logra después de haber recorrido el camino.
Bienvenido al mundo real.
LA DESINTOXICACIÓN
El primer paso en el tratamiento es la desintoxicación, eliminar las sustancias tóxicas del cuerpo. Los síntomas de la supresión aguda que emergen cuando el químico es removido pueden ser muy serios. La supresión es un problema médico y tiene que ser tratado por un médico. Un método común de desintoxicación es administrar una droga sustituta y gradualmente disminuir la dosis hasta que los síntomas de la supresión se hayan calmado. Hay que hacer hincapié en que la persona no está completamente desintoxicada hasta que la droga sustituta también haya sido eliminada y la persona esté completamente libre de drogas.
La desintoxicación por sí sola no es un tratamiento adecuado y no significa recuperación.
ACEPTAR LA RESPONSABILIDAD
En la recuperación aprendemos a observar nuestras acciones y cuando actuamos de manera negativa no nos llenamos de vergüenza ni de mecanismos de defensa; en lugar de eso, admitimos nuestros errores y los enmendamos. Hacer enmiendas no significa sólo decir lo siento, significa pensarlo y reconocerlo a través de la conducta.
Al aceptar la responsabilidad de nuestras acciones, podremos volver a ganar algunas relaciones que perdimos por la adicción. Todos somos humanos y actuamos tontamente de vez en cuando, pero la vergüenza es una distorsión de la realidad, que imposibilita el reparar las faltas. En la recuperación, aprendemos a vemos a nosotros mismos de manera realista, como seres humanos, falibles, pero con la responsabilidad y capacidad de enmendar nuestros errores.
ETAPAS DE LA RECUPERACIÓN (MDR)
El MDR (Modelo de Desarrollo de la Recuperación) de Terence Gorski se edifica bajo una serie de etapas (6) que conforman el camino hacia la recuperación y la sobriedad. El modelo incluye el trabajo de los Doce Pasos a través de las etapas que lo conforman. Cada una de estas etapas lleva consigo una necesidad básica del proceso de recuperación, y está asociada a una serie de tareas que aseguran que la recuperación se mantenga en marcha. Es importante señalar que cada tarea se completa en dos niveles: el primero es a nivel de la experiencia, en el que hemos experimentado y sentido la necesidad real de la tarea; el segundo es a nivel de la comprensión consciente, en el que somos capaces de describir y explicar a los demás de lo que tratan estos pasos o tareas.

Todas estas etapas se sobreponen unas a otras y no existe realmente una definición exacta que separe a unas de otras, pero funcionan para poder ubicarse en las tareas pertinentes al momento que se vive en la recuperación.
| ETAPA DE RECUPERACION |
TEMA PRINCIPAL |
1. Transición |
Rendirse a la necesidad de controlar el uso, ya sea de sustancias en las adicciones químicas, o de conductas adictivas en las conductuales. |
2. Estabilización |
Recobrarnos del daño causado por el uso adictivo. |
3. Recuperación temprana |
Cambio interno (del modo de pensar, sentir y actuar en relación al uso adictivo). |
4. Recuperación intermedia |
Cambio externo (reparar el daño en el estilo de vida -causado por el uso adictivo- propiciar un género de vida equilibrado) |
5. Recuperación tardía |
Crecer a pesar de las limitaciones de la crianza, niñez y adolescencia. |
6. Mantenimiento |
Un vivir equilibrado y crecimiento y desarrollo continuos. |
Al principio, es posible que no podamos explicar lo que estamos experimentando. Nos faltan las palabras o el lenguaje de la sobriedad para entender plenamente lo que ha sucedido. Pero, como las personas que tienen un mayor conocimiento de la recuperación que nosotros, son capaces de guiarnos, seguimos las instrucciones y las cosas empiezan a tener sentido.
El proceso de recuperación es evolutivo. La recuperación es un proceso de crecimiento y de desarrollo que progresa de tareas básicas a complejas. Esta progresión va de la abstinencia (aprendiendo a cómo dejar de consumir) a la sobriedad (aprendiendo a cómo enfrentarse a la vida sin sustancias adictivas), de una vida cómoda (aprendiendo a cómo vivir cómodamente mientras se está en abstinencia), a una vida productiva (aprendiendo a cómo construir un estilo de vida sobrio con significado).
PLANEACION DE PREVENCION DE RECAÍDAS
La Planeación de la Prevención de la Recaída está basada en el hecho de que los síntomas de la enfermedad adictiva no se detienen con la abstinencia. Esta es una enfermedad que tiene dos lados cortantes. El primero ataca cuando estás consumiendo (parte obvia de la enfermedad). Lo que no es obvio es que la enfermedad se extiende hacia la abstinencia y toma un gran tamaño mientras intentas recuperarte. Esta parte de la enfermedad basada en la sobriedad es tan poderosa y destructiva como la parte basada en la sustancias. Y aún estás más imposibilitado cuando ocurre porque generalmente está mal entendida y no reconocida.
La mayoría de las recaídas en la adicción son innecesarias. Muchos alcohólicos recaen porque no entienden el proceso y que hacer para prevenirlo. La acción adecuada por parte tuya y de las personas que te rodean pueden prevenir o interrumpir el síndrome de la recaída antes de que las consecuencias sean trágicas. La planeación de la prevención de recaídas minimiza su potencial destructivo y puede darte un sentido de seguridad. Tú sabrás que estas haciendo lo necesario para evitar la recaída. Puedes identificar señales de alerta tempranas y desarrollar un plan para interrumpir el síndrome de la recaída si aparece. La planeación de la prevención de las recaídas debe ser una parte esencial de tú programa de recuperación.
La planeación de la prevención de recaídas minimiza su potencial destructivo.
Los pasos para la prevención de recaídas son:
- Estabilización: Tomar el control de tu vida.
- Auto-Asesoría: Ver que está pasando con tú cabeza, corazón y vida.
- Educación de recaídas: Aprender sobre las recaídas y que hacer para prevenirlas.
- Identificación de Señales de Alerta: Hacer una lista de tus señales de alerta personales.
- Manejo de las Señales de Alerta: Aprender como interrumpir las señales de alerta antes de que pierdas el control.
- Entrenamiento en el Inventario: Aprender como hacer conciente las señales de alerta así como se desarrollan.
- Revisa tu Programa de Recuperación: Asegúrate de que tu programa de recuperación sea capaz de ayudarte a manejar tus señales de alerta.
- Participación de Otras Personas Importantes: Enseñar a otros como trabajar contigo para evitar la recaída.
- Seguimiento: Regularmente actualizar tu plan de prevención de recaídas.
1. Estabilización: Antes de que hagas tú planeación de prevención de recaídas debes tener el control de ti mismo. La estabilización es el proceso de retomar el control de tus pensamientos, emociones, memoria, juicio y comportamiento, antes de que hayas recaído. Este es un tiempo de crisis para ti y tú familia. La recaída ha partido tu vida. Es normal para todos ustedes sentirse asustados, enojados, desilusionados, y culpables. Necesitas ayuda. Necesitas buscar personas en quien puedas confiar y depender, y quienes te puedan ayudar a llevar a cabo los pasos necesarios para reestablecer tu sobriedad. Si eres incapaz de mantener control continuo de tus pensamientos, emociones y comportamientos debes consultar un consejero profesional o un centro de tratamiento. Puede ser que necesites ayuda profesional para obtener estabilidad.
2. Asesoría: El segundo paso en la planeación de la prevención de recaídas es descubrir que causó la recaída. Esto se hace revisando tu historia de uso adictivo así como señales de alerta específicas y los síntomas que ocurrieron durante cada período en que intentaste la abstinencia. Esta información te va a proveer de valiosas claves de lo que salió mal y que puede hacerse diferente para mejorar tus oportunidades de permanecer sobrio. Recuerda, tu pasado es tu mejor maestro. Si fallas en aprender de tu pasado, estás condenado a repetido.
3. Educación: Para que puedas prevenir la recaída debes entenderla. Entre más información tengas acerca de la adicción, recuperación y recaída, más herramientas tendrás en tu posesión para mantener tu recuperación. Necesitas entender los síntomas de la supresión post aguda, qué te ponen en alto riesgo para desarrollar, qué los puede detonar, y qué se necesita para prevenidos o manejarlos. Debes estar muy familiarizado con las señales de alerta y ser capaz de dar ejemplos de ellas y de ponerlas en tus propias palabras para asegurarte de que las entiendes. Obviamente, desde el momento que leas este trabajo, ya estas dentro del proceso educativo. Pero leer y obtener información no es suficiente, hay que revisarla y discutida con otras personas. Un consejero certificado en adicciones debe ser involucrado para ayudarte a revisar el material. Si eso no es posible, tu padrino de AA u otra persona adulta que haya leído la información que adquiriste y que no consuma o que tenga problemas de adicción puede ayudarte a revisar y usar la información.
Recuerda, el programa educativo no está completo hasta que seas capaz honesta y abiertamente de usar la información que has aprendido para tu vida y tus circunstancias actuales. La adicción es una enfermedad de la negación. Sin la participación de otros en el proceso educativo, tu negación puede e inhabilitarte para reconocer lo que realmente te está sucediendo.
4. Identificación de las Señales de Alerta: Cada persona tiene señales de alerta personales únicas que indican que el proceso de recaída está ocurriendo. La identificación de las señales de alerta es el proceso para identificar los problemas y síntomas que te pueden llevar a la recaída. Los problemas pueden estar fuera o dentro de ti. Los síntomas pueden ser problemas de salud, de pensamiento, emocionales, de memoria, de estrés elevado, de coordinación, de sueño reparador o con tu juicio y con comportamiento apropiado. Afirmar que no necesitas tantas reuniones porque ahora tienes el control (tal vez está volviendo a la omnipotencia), revolcarse en remordimientos (puede estar regresando a la vergüenza), recurrir a la racionalización o a la proyección de culpas, o que se vuelve inhabitualmente sensible a la conducta de los demás (puede estar experimentando la hipersensibilidad o la santurronería del adicto), volverse arisco o pesimista (puede señalar una depresión), tener expectativas pesimistas de todos y de todo.
Es necesario desarrollar una lista personal de indicaciones que te señalen que puedes estar en peligro. La lista de señales hay que desarrollarla sobre experiencias en recaídas pasadas. De la lista de señales de alerta, selecciona cinco de ellas que se te apliquen. Ponlas en tus propias palabras y escribe una frase de cada una que describa tus propias experiencias con estas señales de alerta. Debes desarrollar una lista clara y especifica de indicadores que te digan que te estás alejando de una vida productiva y confortable y que estás empezando a moverte hacia la recaída.
5. Manejo de las Señales de Alerta: Cada señal de alerta es de hecho un problema que necesitas prevenir o solucionar una vez que ocurra. Si quieres evitar problemas, necesitarás revisar cada señal de alerta y responder a la pregunta: ¿Cómo puedo prevenir este problema para que no ocurra? Hay que recordar que la adicción es una enfermedad con tendencia hacia la recaída. Esto significa que cualquier adicto en recuperación tendrá una tendencia a experimentar problemas o señales de alerta que lo puede regresar al uso adictivo. Si deseas evitar recaer, necesitarás tomar cada señal de alerta que has experimentado en el pasado y desarrollar un plan para enfrentarte a ella si se desarrolla.
Es esencial que establezcas respuestas nuevas para que identifiques las señales de alerta de recaída. Determina que vas a hacer cuando reconozcas que esa señal específica de alerta se está presentando en tu vida. ¿Cómo puede ser interrumpido el proceso de la recaída? ¿Qué acción positiva puedes hacer para remover la señal de alerta? Enlista varias opciones o posibles soluciones para eliminar el problema de tu vida.
Enlistar varias alternativas te dará más oportunidades de elegir la mejor solución y te dará alternativas si la primera opción no funciona. Elige una opción razonable que parezca que ofrece la mejor posibilidad de interrumpir el proceso de recaída. Esta va a ser tu nueva respuesta cuando hagas conciente una señal de alerta en particular.
Practica cada nueva respuesta hasta que se vuelva un hábito. Si la nueva respuesta está disponible para tí en tiempos de alto estrés, debes practicarla en tiempos de bajo estrés. Practica y practica hasta que la respuesta se vuelva un hábito. Si la nueva respuesta falla en interrumpir la señal de alerta, establece un nuevo y más efectivo plan.
No puedes esforzarte en eludir el desarrollo de un plan para interrumpir tus señales de alerta si ocurren. Si no tienes un plan, no podrás interrumpirlas cuando ocurran.
6. Entrenamiento en el Inventario: Cualquier programa exitoso de recuperación incluye dos inventarios diarios. El inventario diario es necesario para ayudamos a identificar las señales de alerta de recaída antes de que nuestra negación sea reactivada. Cualquier señal de alerta de recaída es seria porque puede ser el primer paso para tomar una copa o tener un colapso físico o emocional. Sin un inventario diario, probablemente ignorarás señales de alerta tempranas, y serás incapaz de interrumpir el proceso de la recaída antes de que se vuelva más potente.
Para el plan de prevención de recaídas debes crear un sistema especial de inventarios que vigile las señales de alerta potenciales de recaída. Desarrolla una forma de incorporar este sistema de inventario s en tu vida diaria. Ahora tienes una lista de señales de alerta personales.
¿Cómo vas a determinar si cualquiera de estos síntomas ha sido activado en tu vida?
Para que el inventario diario se vuelva un hábito, recomendamos que establezcas dos rituales diarios de inventarios. El primero debe ocurrir en la mañana. Calendariza de cinco a diez minutos diarios para leer la meditación del día del libro de Veinticuatro Horas Al Día y describe brevemente tus planes para el día. Pregúntate si estás preparado para este día y que puedes hacer que te ayude física y emocionalmente para alcanzar los retos del día y mantener una sobriedad confortable.
El segundo ritual de inventario debe ocurrir en la tarde. Revisa las tareas del día, identifica lo que manejaste bien y lo que necesita mejorarse. ¿Qué fortalezas usaste para alcanzar los retos del día? ¿Cómo puedes reforzar y hacer crecer esa fortaleza? ¿Qué debilidades se presentaron y cómo puedes corregir esas limitaciones, y mejorar en esas áreas?
Revisa cuidadosamente tu lista personal de señales de alerta de recaída. ¿Está alguna presente en tu vida? Si es así, ¿qué estás haciendo para corregir esas situaciones? ¿Hay alguna otra señal de alerta que veas que debe ser agregada a tu lista?
Puede ser de ayuda que guardes un diario para revisar tu progreso en tu recuperación y para ayudarte a vigilar las señales de alerta de recaída. Esto te va a ayudar a que veas el progreso que estás teniendo en tu recuperación. Después de todo, el progreso es para lo que nos esforzamos, no para la perfección.
Un inventario es una forma conciente de revisar lo que te sucede diariamente. A través de un inventario dos veces al día, en la mañana y en la tarde, es posible darse cuenta de las señales de alerta tempranas de recaída, y hacer algo para detenerlas antes de que pierdas el control.
7. Revisión al Programa de Recuperación: Recuperación y recaída son las caras opuestas de la misma moneda. Si no estás en el proceso de recuperación, estás en peligro de recaer. Para evitar la recaída se requiere de un buen programa de recuperación. ¿Te ha estado funcionando tu programa de recuperación previo? ¿Cómo puede ser mejorado? Debes aprender a retarte en tu vida, día a día. ¿Estás reconociendo tu adicción y manejando sus síntomas? ¿Estás atendiendo todas tus necesidades de salud? ¿Estás haciendo todo lo necesario para recuperarte? Desarrolla un programa de recuperación basado en lo que te ha funcionado y en lo que no te ha funcionado en el pasado. Para cada problema, síntoma, o señal de alerta que identificaste, necesitas estar seguro que hay algo en tu programa de recuperación que te ayuda a enfrentarte a ello.
8. Participación de Otros: No puedes recuperarte en aislamiento. La recuperación total incluye la ayuda y el apoyo de una variedad de personas. Necesitas de otros para un plan exitoso de prevención de recaídas. El proceso de recaída es en la mayoría de los casos un proceso totalmente inconsciente. A pesar del inventario diario puedes no ser capaz de ver lo que está sucediendo. Es por eso que es importante involucrar a otras personas en tus planes de prevención de recaídas. Miembros de tu familia, compañeros de trabajo, y miembros de AA pueden ser de gran ayuda en reconocer las señales de alerta mientras que todavía es posible hacer algo con ellas.
Para que otros puedan ayudarte, deben conocer tus señales de alerta de recaída y preocuparse por tí lo suficiente como para decirte cuando notan señales de alerta. Hay que tener deseos de hablar con estas personas regularmente para que puedan notar cuando algo está saliendo mal. También hay es importante tener deseos de escuchar y actuar como te lo indiquen. Pueden ser tus familiares más cercanos, un empleado de confianza, un amigo íntimo, un padrino o amigos de AA. Haz una lista de aquellas personas con las que tienes contacto diario. Selecciona aquellas que creas que pueden ser importantes en ayudarte a mantener la sobriedad y evitar la recaída. Estas personas van a formar tú red de intervención. Determina como has interactuado con cada persona en el pasado cuando has mostrado síntomas de recaída. ¿Han sido de ayuda en tu sobriedad? ¿Qué pudieron haber hecho que hubiera sido de más ayuda en tu recuperación? Ahora determina que quieres que cada una de estas personas haga la próxima vez que sean reconocidos los síntomas de la recaída. Junta a estas personas en una reunión. Explícales tu lista personal de señales de alerta y haz un contrato con cada persona de lo que van a hacer cuando sean reconocidos los síntomas de la recaída y que van a hacer si empiezas el uso adictivo. ¿Qué quieres que hagan y que desean hacer si tu negación es reactivada y te vuelves incapaz de reconocer que hay un problema? Tú y tu red de intervención deben escenificar una situación cuando te puedas encontrar en la peor situación. Escenifica una situación en la que muestres señales de alerta y después niega estos síntomas. Permíteles que te muestren lo que van a hacer para ayudarte a interrumpir el síndrome de la recaída.
Permite que participe la red de intervención en tú recuperación. Motívalos para que te apoyen en tú programa de recuperación y que rechacen apoyarte cuando aparezcan los síntomas de la recaída. Recuerda que también los miembros de tú familia están en recuperación. Es conveniente que conozcas sus necesidades y hacer un fuerte compromiso para apoyarlos en sus propios programas de recuperación.
Participación de la familia:
Todos los miembros de la familia adicta tienen la tendencia a regresar a comportamiento autodefensivos que los pueden llevar a perder el control. Un episodio de recaída agudo puede ocurrirles tanto al adicto como a algún miembro de la familia. Así como los adictos desarrollan serios problemas aun cuando no regresan a consumir, el coadicto (cualquier persona cuya vida se ha vuelto inmanejable como resultado de vivir en una relación comprometida con una persona adicta) a veces se vuelve disfuncional, aún cuando el adicto esté sobrio y esté trabajando activamente en un programa de recuperación. Por eso es tan importante que tanto el adicto y el o los coadictos, lleven un buen programa de recuperación, y se presten uno al otro la ayuda necesaria cuando así lo requieran.
9. Seguimiento y Reforzamiento: La adicción no se va. Es una enfermedad crónica. La recuperación de una adicción es un estilo de vida. Desde que la prevención de las recaídas es parte de la recuperación, también debe volverse un estilo de vida.
La planeación de prevención de recaídas hay que integrarla a tú vida entera y a cada aspecto de tú recuperación. Es importante que tu plan de prevención de recaídas sea compatible con AA y con otros grupos de auto ayuda que estés usando para mantenerte en sobriedad continua. También que sea compatible con tú programa de tratamiento y de tú familia. Practica tu plan de prevención de recaídas hasta que se vuelva un hábito. Todos estamos esclavizados por nuestros hábitos. La única libertad que podemos encontrar es en la elección cuidadosa de los hábitos a los que les permitimos ser nuestros dueños. Para la persona en recuperación, es especialmente cierto que hay libertad en la estructura. Es solamente en el hábito y en la estructura de un programa diario de sobriedad en que podemos encontrar libertad de la esclavitud de la adicción.
Hay que tener ganas de revisar y actualizar tus planes de prevención de recaídas con intervalos regulares y tener ganas de reconocer nuevos problemas que puedan poner en peligro tu sobriedad.
Planeación de prevención de recaídas es un proceso que debe volverse una parte integral de tú recuperación. El resultado para ti será la libertad de disfrutar una sobriedad confortable y tener la seguridad de que tienes un entendimiento de la recaída, que puedes identificar tus propias señales de alerta, y que tienes un plan de acción para interrumpir las señales de alerta cuando se desarrollen.
ESPIRITUALIDAD Y RECUPERACIÓN
La mayoría de la gente aprende por experiencia que ciertas sustancias producen una sensación de gratificación. En consecuencia, el pensamiento adictivo puede llevar a intentar que se mitigue esta confusa ansiedad espiritual por medio del alimento, drogas, sexo o dinero. Éstos pueden brindar cierta gratificación, pero no solucionarán en lo absoluto el problema básico: las necesidades espirituales no satisfechas. La sensación de satisfacción desaparece pronto, reemplazada por la añoranza.
Considerémoslo de esta manera. Los seres humanos requieren ciertas cantidades de diferentes tipos de vitaminas para funcionar normalmente. Una falta de cualquiera de estas vitaminas resultará en síndromes de deficiencia específicos. Si una persona requiere de vitamina C y le dan dosis masivas de vitamina B-1, la deficiencia no se modificará. Nada puede cambiar hasta que se suministre la vitamina necesaria. No se puede compensar la deficiencia de una con el exceso de otra.
Esto se parece al error que cometen los adictos. El pensador adictivo razona como el alimento o el sexo o el dinero o el alcohol u otros fármacos han satisfecho algunas de sus ansias, también lo harán con otras.
Esto también nos ayuda a comprender el fenómeno de cambio de adicciones por comportamientos obsesivos compulsivos; por ejemplo, cambiar la adicción al alcohol por un fanatismo del trabajo.
Muchas personas en recuperación han dicho: “Durante los periodos de abstinencia sentía cierto vacío dentro de mí. No tenía ni idea de lo que se trataba. Ahora sé que era el espacio vacío al que pertenecía Dios”.
El significado de la espiritualidad
¿A qué se debe que podamos identificar con facilidad que el alimento satisface el hambre y el agua la sed, pero que nos cuesta trabajo saber qué satisface las ansias espirituales?
Existe una respuesta, que los teólogos consideran ser el núcleo de aquello de lo que se trata la humanidad: un ser humano no es sólo un animal que difiere del resto únicamente en su grado de inteligencia. Los seres humanos, como seres moralmente libres, pueden elegir reconocer su espiritualidad y su relación única con Dios.
La falta de una creencia religiosa formal no la espiritualidad en lo absoluto. Los seres humanos son diferentes de otros animales. Además de su mayor inteligencia, también poseen varias características que los animales no tienen. Por ejemplo, tenemos la capacidad de aprender de la historia y obviamente los animales no. Podemos contemplar el propósito de la existencia. Podemos pensar en maneras de mejorar y las implementamos. Podemos retrasar la gratificación y pensar en las consecuencias a largo plazo de nuestros actos. Por último, tenemos la capacidad de tomar decisiones morales, que pueden resultar en negamos conductas que nuestros cuerpos anhelan vehementemente.
Se puede decir que todas estas capacidades, que son únicas del ser humano, constituyen el espíritu. Por consiguiente, éste es la parte que nos distingue de las otras formas de vida. Un devoto fanático dirá que el espíritu fue infundido en la humanidad en el momento de la creación. Un ateo podrá decir que se desarrolló a lo largo de millones de años de evolución. Pero pocos negarán que los seres humanos tienen esas capacidades, y por consiguiente que poseen un espíritu.
Cuando ejercitamos esas capacidades humanas únicas estamos siendo espirituales. Sin embargo, es posible ser espiritual sin ser religioso, porque en ningún lugar de estas capacidades humanas únicas se dice que eso sea un requisito.
También podemos entender la importancia de la espiritualidad en la recuperación de la adicción. Los adictos activos obviamente no han aprendido de la historia de su conducta pasada, porque repiten las acciones que les demostraron ser destructivas. Su propósito en la vida es estimularse, y no tienen otra meta. Apenas si pueden considerar la superación cuando su conducta es francamente autodestructiva. Los adictos activos no pueden retrasar la gratificación y no consideran las consecuencias de sus actos. Por último, carecen de libertad, porque están cruelmente dominados por el impulso de la adicción. Por consiguiente la adicción es la antítesis (lo opuesto) de la espiritualidad.
El pensamiento adictivo no es espiritual, puesto que su meta es el otro polo de la espiritualidad (desarrollar esas capacidades humanas únicas). A esto se debe que la recuperación de una adicción requiera un cambio del pensamiento adictivo a la espiritualidad, aunque no necesariamente a la religión. Naturalmente la religión abarca la espiritualidad, y puede ser una fuente adicional de fuerza en la recuperación, pero no es absolutamente necesaria para ella.
Reconexión espiritual
Una vez en recuperación la fuerza de la reconexión con la parte espiritual funciona a través de un flujo natural. No es necesario trabajar en la reconexión, pues ella se da espontáneamente. El trabajo de la recuperación consiste en trabajar en nosotros y el entorno, para poder disminuir o remover los obstáculos que bloquean ese flujo de reconexión interior.
No confundamos la espiritualidad con la religión o la religiosidad. La espiritualidad es la esencia del ser. La espiritualidad es lo que mueve a una persona a buscar significado en su vida. La religión se refiere más al conjunto de dogmas, doctrinas y rituales que sirven de base para un modelo de relación espiritual.
Se pueden definir tres instancias para poder entender la dinámica de la espiritualidad:
1.- El elemento espiritual o “factor trascendental” o poder superior: es la fuente de la fuerza espiritual. Lo que nos anima e impulsa a buscar y vivir una vida con significado trascendental.
2.- La condición espiritual, se refiere a la relación entre el ser individual y el elemento espiritual o poder superior.
3.- La disciplina espiritual, que es lo más cercano a la definición de religión. El conjunto de rituales o prácticas destinadas a nutrir la relación espiritual.
Una religiosidad fuerte no garantiza una conexión espiritual robusta, así como la falta de religiosidad, no necesariamente esta asociada, a falta de espiritualidad.
Cada persona desarrolla instintivamente una relación especial con el elemento espiritual que es personal e íntima.
Los grupos de autoayuda, basados en los Doce Pasos, son una herramienta poderosa en la disciplina espiritual de la persona en recuperación.
Una vez que el crecimiento espiritual se fortalece se comienzan a notar cambios en la vida diaria del adicto en recuperación.
ACTITUDES EN EL PADECIMIENTO
El progreso del padecimiento a través de los años ha provocado ciertas características en la conducta. Estas actitudes a las que también les pueden llamar defectos de carácter o antivalores, han probado ser contraproducentes, aumentando el choque con el medio ambiente y por ende, el escalamiento de las emociones. Es importante identificar estas actitudes que se presentan en la adicción pues a pesar de haber llevado un tratamiento o proceso de recuperación, pueden surgir relativamente fáciles precisamente en adictos en recuperación. La identificación da cuenta de la falsa seguridad emocional que brindan. Es conveniente que este proceso de concientización, manejo y modificación de esas actitudes contraproducente lo hagas de la mano de personas confiables y capaces. Por ejemplo, puede ser tu terapeuta, tu padrino, o tus compañeros de grupo.
30 actitudes en el padecimiento:
| 1. PREPOTENTE |
11. MANIPULADOR |
21. AUTODESTRUCTIVO |
2. IMPULSIVO |
12 .DEPENDIENTE |
22. IMPUNTUAL |
3. IRRESPONSABLE |
13.AUTOCOMPASIVO |
23. INCUMPLIDO |
4. INMADURO |
14. FRUSTRADO |
24. COMPULSIVO |
5. AGRESIVO |
15. TESTARUDO |
25. 0BSESIVO |
6. DEMANDANTE |
16.EXTREMISTA |
26. DEVALUADO |
7. RESENTIDO |
17. PASIVO |
27. IRRITABLE |
8. DESCONFIADO |
18.FANTASEOSO |
28. EVASIVO |
9. INSEGURO |
19. CINICO |
29. AMBIVALENE |
10. MENTIROSO |
20. IRRESPETUOSO |
30. INCONFIABLE |
FAMILIA Y RECUPERACIÓN
La familia organizada y bajo la guía de un profesional entrenado, puede convertirse en una herramienta de intervención sumamente valiosa para romper la negación del adicto. Sin embargo es necesario para poder iniciar ese proceso que los miembros estén dispuestos a iniciar y mantener su propia recuperación personal como codependientes.
Los codependientes en recuperación también pueden sufrir recaídas en su proceso de recuperación. Muchas veces la recaída viene porque el adicto finalmente está mejor, y ya el codependiente deja de cuidar su recuperación personal. Otras veces las recaídas vienen como producto del desánimo que resulta de una recaída del adicto. De todos modos el codependiente es responsable por su propia recuperación y no de la recuperación del adicto.
Una recaída no debe ser interpretada como fracaso total, sino que debemos aprender de ella y retomar el proceso de recuperación lo antes posible.
La recuperación de la familia del adicto es necesaria para poder sanar de manera integral todo el daño producido por la adicción en el sistema familiar.
RECUPERACIÓN DE LA FAMILIA DEL ADICTO
Al igual que el adicto puede recuperarse y vivir una nueva vida, libre de adicciones y con una mejor calidad de vida, la familia tiene derecho y necesidad de recuperarse.
La mayoría de las veces es primero un familiar el que toma conciencia del problema y da los primeros pasos en búsqueda de ayuda.
Al principio el codependiente esta tan obsesionado con ayudar a su adicto, que necesita apoyo para poder enfocarse en sí mismo y comenzar su proceso de recuperación.
Pronto será evidente para el codependiente, que sólo puede ayudar, si él mismo esta en recuperación, pues esta enfermedad afecta a toda la familia.
Terapia Individual y de Familia
La consejería individual puede ser de ayuda en las primeras etapas del tratamiento como una forma de lograr expresar los sentimientos, recibir apoyo emocional, elaborar una estrategia de intervención y comenzar la recuperación individual del codependiente.
La terapia de familia puede ser de utilidad, pero a veces su uso se restringe a etapas específicas de la recuperación de cada familia. No es una buena idea tener sesiones de terapia familiar con el adicto si este adicto no está en proceso de recuperación. Por otro lado en la recuperación intermedia del adicto, muchas veces es necesario terapia de pareja para ayudar a sanar la relación impactada por la adicción.
Grupos de Autoayuda
Los grupos de autoayuda, basados en los Doce Pasos, para familias o para codependientes son de suma utilidad en el tratamiento de los familiares del adicto. Proveen de soporte emocional a través de una red de contactos en recuperación alrededor del mundo entero. Muchas veces los familiares no se animan a asistir si el adicto no está en recuperación, porque no le encuentran sentido; sin embargo los beneficios potenciales para el codependiente son tantos, que es una muy buena idea asistir, independientemente de la actitud del adicto.
Algunos de los grupos de autoayuda mas conocidos son:
1.- Familias Anónimas
2.- Codependientes Anónimos
3.- Al-Anon y Alateen
4.- Nar-Anon
5.- Hijos Adultos de Alcohólicos
Cada uno de estos grupos tiene su propia literatura y llevan a cabo reuniones que pueden ser de ayuda para los codependientes interesados en recuperarse.
Desprendimiento Emocional
La codependencia se caracteriza por un sentido de urgencia por el control de la conducta de otros, especialmente hacia el adicto. Por esto una de las primeras metas a trabajar en la recuperación de la familia, es el desarrollo del desprendimiento emocional. Este desprendimiento se hace a través del cambio de formas de pensar y de actuar que vienen con la recuperación. El codependiente se desprende de su obsesión por el control, y de los patrones de conducta compulsivos, que le causan dolor.
Desprendimiento no es desentendimiento, sino más bien la vía más razonable para enfrentar el problema de la adicción. Nadie que este “enganchado” en una dinámica de codependencia, puede ayudar a un adicto a recuperarse. La adicción daña las relaciones familiares, haciendo muy difícil la expresión del amor sano. El desprendimiento emocional habilita al codependiente para poder ejercer y brindar el amor que el siente por el adicto. A la misma vez que le permite establecer límites sanos con claridad y firmeza.
Para poder lograr el desprendimiento sano, es necesario trabajar intensamente en la recuperación de la codependencia. Es una capacidad que llega a lo largo del tiempo.
Amor Duro
Se le llama amor duro al tipo de afecto que es más apropiado y útil en las relaciones con adictos que están usando y en los adictos en recuperación que se presentan los síntomas de supresión post aguda. Como familiares a veces el cariño puede evitar que pongamos límites adecuados para protegernos o para evitar colaborar con la conducta adictiva o el proceso de recaída. Sin embargo el amor de la familia combinado de manera balanceada, con la firmeza necesaria para establecer límites saludables, es una herramienta vital en el proceso de convivir con un adicto activo y es un apoyo fundamental en el proceso de recuperación.
PRINCIPIOS DE MEJORAMIENTO EN LA FAMILIA
Cualquier pareja que desee desarrollar y profundizar su amor, debe adquirir habilidades, principios de mejoramiento y estar dispuesta a vivir bajo estos principios hasta que se conviertan en una parte natural de su existencia cotidiana.
El amor creado, desarrollado y trabajado tiene el poder de resolver conflictos y unir a los individuos con una fuerza que hace crecer y mejorar a todos los involucrados. Se desarrolla a partir de la disciplina y se guía por principios. Esta clase de amor se puede describir como una paradoja, como amor incondicional con condiciones.
A través de estos principios, el amor se hace más tangible y puede transformarse en un conjunto de habilidades. Los principios de mejoramiento nos permiten aprender a desprendemos de la pronta satisfacción de nuestros propios deseos y necesidades, una habilidad necesaria para formar relaciones íntimas. Al anteponer repetidamente los principios a las personas, conseguimos control sobre nosotros mismos. Aprendemos que los principios de mejoramiento son más importantes que cualquiera de nosotros.
Para recuperarse de una enfermedad espiritual -la adicción- se requiere la ayuda de los principios de mejoramiento. La espiritualidad, en su forma más simple, es el poder para conectarse con las propiedades curativas de los principios espirituales (principios que ayudan a retomar esas capacidades únicas que tiene el ser humano y desarrollarlas) permitiendo que dirijan nuestras vidas. De esta manera, nos convertimos en personas con principios. Nuestro espíritu ha sido renovado.
Principios en acción
Como seres humanos, somos responsables de dar vida a los principios de mejoramiento a través de nuestras acciones. Somos responsables de convertimos en sus representantes. A medida que nos convertimos en “principios en acción”, compartimos el espíritu de esos principios con el mundo entero y, a cambio, sentimos la paz y serenidad que contienen. La serenidad es un producto derivado de vivir según los principios de mejoramiento y mantenerse ligado a ellos. Pero hay que poner estos principios en acción.
Los principios son sólo conceptos hasta que los hacemos parte de nuestra vida diaria. Podemos hablar hasta el cansancio sobre el principio del amor, pero no estamos amando a menos que nuestras acciones incorporen ese principio.
En ocasiones sentimos un gran miedo a cambiar, nos resistimos y detenemos nuestro propio crecimiento y desarrollo. Cuando actuamos así, emerge el dolor (la culpa) de estar separados de nuestros principios. Nuestra conciencia nos alerta y nos ajusta nuevamente con aquello que somos y queremos ser. El adicto, sin embargo, se intoxica para aplacar el dolor y, al hacerlo, disminuye o cohíbe su crecimiento espiritual. Para el adicto, la culpa a menudo se convierte en un detonador.
Para comprender mejor la forma en que las parejas y las familias crean amor y sentido, así como la manera en que ordenan sus vidas de acuerdo con principios de mejoramiento, hay que comprender primero la naturaleza del ser humano.
El impulso de sentido
Si nos enfocamos principalmente en el poder o el placer acabamos siendo seres incompletos. La búsqueda de placer y de poder no puede dar sentido a la vida del individuo. Es una ilusión paralizante pensar lo contrario.
¿Por qué, entonces, tanta gente dedica su vida al placer y al poder? Existen múltiples razones. Muchas personas temen al sacrificio, la disciplina y al trabajo necesario para crear vidas con sentido, por la que se rodean de símbolos de placer y de poder para sentirse cómodos. Algunas otras, cuyas vidas están llenas de dolor físico o emocional, persiguen el placer como liberación. Otras más, aprendieron desde niños que el poder y el placer son sumamente importantes.
Observan a sus padres trabajar y sacrificarse en aras del poder y la libertad para perseguir el placer. Todos escuchamos el ruido incesante de una cultura que nos alienta a ser los primeros en todo la que hacemos. La sociedad nos acosa con imágenes de fama y fortuna, nos induce a creer equivocadamente que si somos el “número uno”, tendremos poder, y que el poder comporta sentido y placer.
Lo que enriquece al sentido y su flujo profundo, son los principios de mejoramiento y la forma en que se acatan en cada familia. Los principios sanan los problemas y heridas que existen en todas las familias.
Por qué el sentido debe ser lo más importante
El sentido nos ayuda a soportar la complicada naturaleza de la vida, está llena de contradicciones que requieren decisión. En ocasiones nos sentimos a la vez bendecidos y maldecidos. Estamos conscientes de nuestra habilidad para construir y destruir.
La interacción entre los lados creativo y destructivo de nuestra personalidad puede originar ansiedad, dolor y resistencia al cambio. Tal vez quisiéramos desterrar esta interacción de nuestra conciencia. La forma más común de adormecimiento es la negación. Pretendemos no ser parte de la especie responsable del desastre, de no ser animales, cuando irónicamente, está negación aumenta la naturaleza destructiva. Nos volvemos más incapaces de controlar nuestras acciones.
La adicción puede considerarse como una enfermedad que suprime el instinto de vida. Impide a los individuos formar y sostener vínculos significativos consigo mismos, con su familia, sus amigos, su Poder Superior y su comunidad.
Cuando el impulso de placer es primero
Si buscamos el placer por encima de todo, paradójicamente destruimos nuestra habilidad para crear y experimentar placer auténtico.
El placer auténtico, o con principios, es un producto derivado de la aplicación de los principios de mejoramiento.
Por otra parte, el placer bruto, o sin principios, emana de la estimulación directa de nuestros sentidos. No conoce la ética. El placer bruto desaparece rápidamente al detenerse la estimulación de los sentidos y contiene, si acaso, muy poco sentido y pocos beneficios duraderos. Puede ser inyectado, bebido o tragado. El placer auténtico requiere esfuerzo, en tanto que el placer bruto sólo requiere la estimulación de ciertos centros de placer en el cerebro. El placer auténtico involucra a toda la mente y el corazón, lo cual a su vez estimula los centros de placer. Por el contrario, el placer bruto se inicia con la estimulación directa de los centros de placer y posteriormente se extiende a todo nuestro pensamiento.
Fórmula del placer auténtico:
Calidad de la experiencia + valores + pensamiento = placer
Fórmula del placer bruto:
Estimulación de los centros de placer = pensamiento + tipo de experiencia
Sin embargo, el placer auténtico, más duradero, involucra nuestro pensamiento, a menudo es menos intenso y menos parecido a un trance que el placer bruto. Debido a que el placer bruto involucra principalmente los centros de placer del cerebro (las regiones pre-oral y pre-pensamiento de nuestra mente), es primordialmente un trance. Esto es lo que hace tan atractivo el placer bruto para algunas personas.
¿Cómo se desarrolla nuestro impulso de sentido?
Falta algo. Deseamos ser algo más que entes en busca de placer y poder. Existe un deseo, un ansia en la profundo de nuestro ser. Deseamos algo más sólido y duradero que lo que las sensaciones pueden proporcionar. Queremos ser algo más que animales sobreviviendo con comodidad. Buscamos transformación. Queremos encontrar y explorar nuestra humanidad. Por la tanto, perseguimos el sentido.
Pero ¿cómo convertimos ese deseo en sentido y, posteriormente, en una vida de amor? Lo hacemos volviéndonos hábiles en el arte de extraer sentido y verdad de nuestra experiencia. Desarrollamos las habilidades de este arte, primero, identificando algunos principios de mejoramiento y, posteriormente, estando dispuestos a ser transformados por estos principios. Nos elevamos sobre nuestros instintos sensuales cuando nos mantenemos unidos a los principios de mejoramiento. Nuestra impulsividad es ahora guiada. Los principios de mejoramiento guían nuestros impulsos, en lugar de que nuestros impulsos nos guíen.
Existen muchos principios de mejoramiento. Uno de los más importantes, de los que necesitamos para desarrollamos y volvemos hábiles, concierne a la libertad y la responsabilidad. La libertad y la responsabilidad, son alas de un mismo pájaro y deben trabajar juntas. Tienen el poder para elevamos sobre los impulsos del momento y nos permiten observar nuevas perspectivas y desarrollar nuevas habilidades, así como aceptar otros principios como la disciplina.
Momentos de libertad
Es durante los momentos de libertad cuando emprendemos nuestras batallas civiles. La suma de estos momentos y la toma de decisiones con responsabilidad que tomamos determinan nuestros valores y el sentido que tendrán nuestras vidas.
Ser responsables de nuestras decisiones produce poder. La decisión es poder. Permite la libertad. El poder proviene de considerar y reclamar las miles de opciones que se nos presentan. La libertad proviene de ejercer dichas opciones. Entre más responsables seamos, más opciones creamos y mayor poder y libertad ganamos.
Cómo aceptar la responsabilidad
La única forma en que estos principios pueden desarrollarse y florecer, es aceptando que somos responsables de cuidarlos mediante nuestras acciones y nuestra conducta.
Si elegimos los principios superiores, vamos a necesitar las habilidades de acatar, aceptar y abandonarnos, las cuales tienden un puente hacia el nivel superior del ser. Sin esas habilidades, nos quedaremos al nivel de nuestros impulsos y necesidades individuales.
Acatamiento y sumisión: Al acatar, nos sometemos a la autoridad de otro. Espiritualmente, la habilidad de acatamiento es vital y es condición necesaria para el crecimiento espiritual y la recuperación. Necesitamos aceptar que existen principios superiores que son más importantes que cualquiera de nosotros. Debemos constituir estos principios en nuestra amorosa autoridad.
Aceptar la derrota: El acto de aceptar los principios de mejoramiento desarrolla una perdurable fortaleza interna que llamamos autoestima. La autoestima es diferente de la autoconfianza. El confiar en uno mismo proviene del desarrollo de habilidades para adquirir poder bruto y control. Con frecuencia, esta auto confianza es circunstancial. Nos sentimos confiados en las circunstancias que podemos controlar. Sin embargo, la auto estima es constante, tengamos o no el control.
Abnegación: La perspectiva y el orden se vuelven claros cuando somos abnegados. Por eso, la abnegación siempre significa dar algo de valor personal. Cuando hacemos un sacrificio espiritual, “ab-negamos” nuestro ego a cambio de principios superiores, ya que el ego es lo que más valoramos como seres humanos.
Para que se forme una relación alrededor del concepto de amor, y no en torno a las sensaciones de amor, la abnegación debe ser un principio central de organización. Todos cuantos participan en la relación deben estar dispuestos a sacrificarse. Si esto no ocurre, se desarrolla un desequilibrio dentro de la relación, el cual empieza a devorar su corazón.
Disciplina
La disciplina es la habilidad para permanecer unido a los principios de mejoramiento. La disciplina toma la energía que se encuentra en nuestros impulsos y la templa en determinación.
La disciplina no puede alcanzarse forzándose a actuar disciplinadamente, por la menos no durante largo tiempo. Se debe abrazar la disciplina. Debe ser una expresión de nuestra propia voluntad; algo placentero con la que uno se acostumbra lentamente a la clase de conducta que uno extraña si deja de practicada.
La disciplina nos ayuda a controlar la reactividad impulsiva que forma parte instintiva de nuestro ser. La disciplina disminuye la velocidad de la vida, hasta que ésta adopta un paso que podemos manejar. Es precisamente este hecho lo que hace de la disciplina un concepto de máxima importancia para los adictos y sus familias durante la recuperación. Con el paso del tiempo, la disciplina desarrolla una dependencia gustosa hacia los principios. Cuanto más tiempo practicamos estos principios, más profundamente penetran en las fibras de nuestro ser. Por lo tanto, si somos constantes en nuestra disciplina espiritual, los principios se convierten en parte de lo que somos. Nos convertimos en personas íntegras.
Al vivir hoy de acuerdo con mis principios y valores, estoy tomando el control de mi futuro.
Implementar estos nuevos principios y valores en nuestra familia durante el proceso de recuperación y luego mantenerlos es un gran reto que es necesario tomar. A menudo no los adquirimos con la simple lectura o con el conocimiento teórico, hay que practicarlos día con día hasta que nos habituemos y lleguen a formar parte indispensable en nuestro diario vivir. A menudo es muy difícil conocer, comprender y aplicar estos principios de mejoramiento cuando intentamos hacerlo solos, es muy importante que tengamos personas que nos puedan ayudar y a las que podamos acercamos para recibir su apoyo en este proceso de ir obteniendo valores y principios diferentes a los que anteriormente recurríamos para relacionamos con nosotros mismos y con los demás, y que nos causaron tanto dolor. Las personas que nos pueden ayudar a obtener y experimentar los principios de mejoramiento son aquellas que se dedican a la orientación profesional como los consejeros en adicciones, psicoterapeutas (individual y grupal y otros como los grupos de autoayuda, los padrinos que hay en ellos. Sin embargo, no podemos descartar otros medios como los libros, cursos, talleres, conferencias que juegan un papel importante en este proceso de saneamiento, de desarrollo y crecimiento personal y familiar.
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