| |
PREVENCIÓN DE ADICCIONES
¿QUÉ ES HACER PREVENCIÓN?
Prevenir etimológicamente es: prevenir = antes de venir. La prevención es una necesidad en cualquier planteamiento de la actividad humana.
La prevención es la acción y efecto de prevenir, es decir, poner en acción los medios o condiciones apropiados para impedir la aparición de un problema o al menos disminuir sus efectos.
Prevenir es anticiparse, adelantarse, actuar para evitar que ocurra algo que no queremos que pase (prevención primaria). Si la persona ya empezó el proceso adictivo, prevenir es intentar evitar que el problema vaya más (prevención secundaria) y en caso de existir alguna situación de dependencia, significa ayudar a las personas a recibir tratamiento para superarla y salir de ella (prevención terciaria).
La prevención es el camino más corto y definitivamente el más económico comparada ésta con la rehabilitación. Hay un dicho muy famoso que dice: más vale prevenir que lamentar. Creo que el dicho seria más completo así: más vale prevenir que lamentar y remediar. En el caso de las adicciones resulta fácil aplicar este dicho, ya que nos encontramos ante un problema en cierto modo contagioso que se extiende con rapidez, tomando por sorpresa a niños, jóvenes y hasta adultos, sin importar rango ni clase social. Dado su gravedad y alcance, no podemos quedarnos con los brazos cruzados. Es urgente actuar desde las raíces del problema. En pocas palabras, ¡hay que hacer prevenir!
¿QUIÉN PUEDE HACER PREVENCIÓN?
La prevención es una labor de todos, no sólo de los expertos en adicciones. Se compone de la suma de pequeñas aportaciones que cada uno podemos ofrecer desde el papel que desempeñamos y el lugar que ocupamos. Todos tenemos algo que decir y hacer, nadie puede hacerlo todo por sí solo.
A través de las investigaciones que se han hecho sobre adicciones y los factores que facilitan o dificultan su aparición, podemos deducir e identificar los siguientes objetivos primarios para la intervención preventiva: relaciones familiares, relaciones con los pares, el ambiente escolar y el ambiente de la comunidad.
El ambiente comunitario
La prevención debe incluir a la comunidad a través de organizaciones civiles, religiosas, de observancia del cumplimiento de la ley y gubernamentales, con el propósito de reforzar las normas contra las drogas, así como la conducta en favor de la sociedad a través de cambios en políticas o regulaciones; esfuerzos realizados en los medios colectivos de comunicación, y proyectos de concientización de toda la población. Los programas comunitarios deberían proponer nuevas leyes y la forma de vigilar su cumplimiento; restricciones en la publicidad, además de establecer zonas escolares libres de droga, todo diseñado para favorecer un ambiente más limpio y seguro, sin sustancias adictivas.
Otras estrategias al nivel de la comunidad que pueden ser útiles desde el punto de vista preventivo, específicamente en lo que concierne a la adicción a drogas legales como el alcohol: aumentar la edad mínima para consumir, regular los tipos de descuentos y las horas durante las que se usar este tipo de sustancias y horarios de venta, establecer severas leyes para quien conduzca después de beber y realizar distintas clases de programas educativos dirigidos hacia grupos importantes.
Elementos importantes en todo programa de prevención son:
-
Información sobre los efectos nocivos de las drogas, especialmente los más cercanos a la vida cotidiana.
-
Ayudar a los niños y jóvenes que tengan éxito y mejores resultados académicos, esto permitirá formar vínculos más sólidos con sus compañeros, la escuela y la comunidad.
Las difíciles condiciones de gran parte de la población, y las dificultades para satisfacer sus necesidades de empleo, salud, educación y un mínimo de estabilidad en su estilo de vida, son factores que aumentan la tensión en la familia y, por lo tanto, sus distintas consecuencias. Tendrían que trabajar las instituciones gubernamentales correspondientes para ofrecer una esperanza alentadora en estos espacios de crecimiento, desarrollo y ocupación de la población. Y, por supuesto la población hacer su parte con una involucración activa.
El ambiente escolar
Otro aspecto en el que se puede trabajar en una intervención preventiva es el mejorar el desempeño académico y fortalecer los vínculos de los estudiantes con la escuela, al proporcionarles un sentido de identidad y logro, reduciendo la probabilidad de que abandonen la escuela. La mayor parte de los planes académicos incluyen apoyo para tener relaciones positivas con los compañeros, además de un componente normativo de educación, diseñado para corregir la idea incorrecta de que la mayoría de los estudiantes consumen drogas. Las investigaciones también han llegado a la conclusión de que cuando los niños comprenden los efectos negativos de estas sustancias (físicos, psicológicos y sociales), y se dan cuenta de que sus amigos y familiares desaprueban su consumo, tienden a evitar iniciarlo.
Relaciones con los pares
Estos programas también pueden enfocarse a las relaciones de un individuo con sus pares mediante el desarrollo de habilidades de competencia social, que incluyen mejorar la comunicación; aumentar las relaciones positivas con los compañeros que no consumen drogas; acrecentar los comportamientos sociales adecuados, así como las habilidades para rehusar aceptar las drogas cuando les son ofrecidas.
Relaciones familiares
Los programas de prevención pueden reforzar los factores protectores de los niños al enseñar a los padres cuáles son las herramientas con que cuentan para mejorar la comunicación; la disciplina; el desarrollo y aplicación consistente de reglas, y otras habilidades paternas. La investigación ha mostrado, asimismo, que los padres necesitan tener un papel más activo en la vida de sus hijos.
RELACIONES NATURALES
Al igual que las relaciones anteriormente descritas para efectos de prevención, también existen las llamadas “relaciones naturales” a las cuales la gente necesita voltear para encontrar apoyo, afecto, guía, amor, crecimiento espiritual y emocional.
Familia y amigos
Los seres humanos tenemos cotidianamente la necesidad de intimidad, misma que satisface a través de las relaciones con familiares y amigos. Desarrollamos un mejor sentido de nosotros mismos a través de la respuesta de esas personas. También a través de nuestras relaciones con la familia y los amigos nos sentimos importantes para otros y, al mismo tiempo, necesitados. Aprendemos como ayudar a otros, así como otros nos ayudan a nosotros; también aprendemos el sentido de responsabilidad sabiendo que nuestra manera de actuar afecta a los demás y los demás a nosotros. En nuestras relaciones con la familia y los amigos aprendemos cómo tener interdependencias saludables.
Un poder espiritual superior
En cuanto a nuestra vida espiritual, creemos en un poder fuera de nosotros mismos y mayor que nuestro ser. La definición de este poder varía de persona a persona; para algunos el ser superior espiritual es un dios religioso; para otros es la naturaleza o un grupo de amigos que apoyan. A través de una relación con el poder superior aprendemos a percibir y aceptar el orden natural, un flujo natural. Aprendemos a ver el importante espacio que habitamos dentro del mundo y entre otros seres vivos, pero también que somos sólo una pieza de la humanidad. Con esta perspectiva aprendemos a ver el mundo y a nosotros mismos con sentido de realidad. También establecemos una relación con la cual contamos cuando los familiares y amigos no son suficientes o no pueden estar allí por alguna razón. Aprendemos a creer en y a confiar en algo más grande que nosotros mismos. Aprendemos a tener fe, que significa no sólo vivir para el momento. Creemos y confiamos en que habrá momentos futuros de serenidad y también un sentido de bienestar.
El Yo
A través de una cuidadosa relación con nosotros mismos, aprendemos a autoalimentarnos -la habilidad de amarnos a nosotros mismos y saber que podemos enfrentar una dificultad-, es mediante una relación con nosotros mismos que aprendemos más acerca de nuestros cambios, ya sean positivos o negativos. En la medida en que observamos e interactuamos con nosotros mismos, conocemos nuestro enorme potencial para cambiar. Es a través de una cuidadosa relación con nosotros mismos que aprendemos a cuidar de otros y a ser pacientes con otros.
Comunidad
A través de nuestra relación con las diferentes comunidades en las que vivimos (nuestro vecindario, nuestro ambiente de trabajo y un grupo de apoyo) somos conscientes de la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos y con los demás; aprendemos a ver las relaciones dentro de un gran marco de referencia. Aprendemos a contribuir, aprendemos a tomar, a dar y recibir cuidados de aquellos que aún no conocemos y aprendemos a ser interdependientes.
FAMILIA Y PREVENCIÓN
Es evidente que la epidemia del uso adictivo en la actualidad, ha despertado finalmente un alto índice de conciencia social al respecto.
De hecho ha motivado a muchos a opinar acerca de las múltiples causas del fenómeno y a examinar los profundos desajustes sociales que estamos viviendo. En esta vorágine de señalamientos se nos olvida, a veces, que todos tenemos una responsabilidad social de formar parte de la solución, no solo con palabras, sino con hechos.
Cuando revisamos el rango de acción más asequible a todos nosotros, para poder actuar en prevención del consumo de drogas en los niños y jóvenes en formación, es necesario volver una y otra vez a la misma conclusión: la familia es la entidad donde debemos comenzar nuestros esfuerzos.
Sí, con nuestra propia familia, podemos comenzar de inmediato a planificar e implementar acciones concretas que lleven a preparar a todos nuestros hijos para tomar decisiones apropiadas en cuanto al consumo de drogas se refiere.
Es cierto que solo decirles que digan no a las drogas, no es suficiente. También es verdad que el no hacer nada, es la peor decisión que podamos tomar como padres.
Los enfoques modernos en prevención nos indican que la prevención por amenaza o castigo tampoco son efectivos.
Nuestros esfuerzos, más bien deben fundarse en el fortalecimiento de los valores y habilidades humanas, la comunicación, la educación, el respeto mutuo y el amor familiar. Así como en el establecimiento de normas firmes, pero amorosas.
La familia es el núcleo social donde se forman nuestros ciudadanos. Es el grupo humano donde se transmiten los valores espirituales por medio del ejemplo. Por lo tanto es sumamente importante que asumamos nuestra responsabilidad como padres o madres, líderes de familia y equipemos a nuestros hijos con herramientas que les permitan una vida libre del uso adictivo.
¿Cómo se define la familia?
Para fines prácticos se puede entender la familia como un grupo de personas vinculadas por lazos de parentesco consanguíneo de relación conyugal.
La familia es el sitio donde se origina lo que la gente sabe, lo que cree y la manera como enfrenta la vida. El individuo adquiere la percepción de sí mismo y del mundo que lo rodea fundamentalmente en el seno de la familia; sin embargó, esta percepción en ocasiones es inadecuada, situación que impide el desarrollo armónico de la persona, propiciando con frecuencia una psicopatología.
Dado que es en la familia donde el individuo adquiere la percepción de sí mismo y del mundo, es también la unidad básica de desarrollo, de realización y de fracaso, además de ser la unidad básica de la enfermedad y de la salud. Esta afirmación está basada en las funciones que este grupo mantiene en relación con la persona, mediante las cuales obstaculiza, refuerza o propicia el desarrollo, la experiencia y la realización personal, de acuerdo con la eficacia de su propia personalidad.
¿Para qué sirve la familia?
La familia cubre las tareas sociales necesarias para evitar el desorden y la insatisfacción de necesidades fundamentales; las relaciones sexuales, la reproducción humana, la crianza y educación de los hijos, el cuidado de los ancianos y de la salud de sus miembros. En ésta se lleva a cabo el ritual del culto religioso y moral, la representación cívico política, la de la seguridad social y la de ser medio de producción, de apropiación y de consumo.
La función de instrucción y educación se le ha delegado a la escuela y va desde la lactancia hasta los postgrados, sin embargo esto no quiere decir que la familia deje de cumplir su parte, brindando el apoyo necesario en esta área.
Desde el punto de vista de la Psicología, la familia es observada como unidad afectiva, en donde se forma y desarrolla el carácter de las personas en su ámbito de intimidad y privacidad.
A la familia le queda en consecuencia, la socialización primaria de los hijos y la estabilización de las personalidades de los adultos, es por eso que cuando un hijo adolescente u otro miembro de la familia usa o abusa de una sustancia, la familia puede sentir más dramático este derrumbamiento de su misión moral y social. En estos momentos la familia es rebasada en distintas áreas. La familia existe también para sobrevivir en ella ante las crisis, de hecho la mayoría de las personas con problemas de alcoholismo y fármacodependencia tienen un vinculo claramente establecido con sus familias, o sea, son personas típicas que tienen un desempeño social y un respaldo familiar evidente.
padres y prevención
A la familia le corresponde promover para con sus integrantes una cultura favorable a la salud. Es claro que el objetivo como padres de familia estriba en lograr que los hijos alcances un desarrollo pleno y tengan una vida saludable.
Primero, es fundamental estar informado sobre las sustancias adictivas, sus efectos y consecuencias, sobre el uso, pero esto por sí solo no garantiza el proteger a los hijos de las drogas. Resulta necesario conocer cuáles actitudes y conductas conviene desarrollar en el seno familiar que alejen la posibilidad de problemas de uso adictivo.
La labor de los padres requiere tanto de su presencia física como de las manifestaciones de afecto, a fin de crear un ambiente positivo, sano y armónico que proporcione a sus miembros auto estima, amor, seguridad, apoyo y confianza básica que le permita preparar a sus hijos para enfrentar los retos, protegiendo, guiando, apoyando.
Existen algunas situaciones y características que dificultan la aparición de las adicciones en los jóvenes. En esto, la familia juega un papel muy importante, ya que unos padres que dan cariño y atención a sus hijos, están poniendo un obstáculo a las adicciones.
Si los niños que crecen con amor y seguridad, si se les enseña a tener confianza para comunicarse con sus padres y se sienten comprendidos, será difícil que busquen evadirse a través de las drogas o de cualquier otro medio perjudicial.
La disciplina en el niño
La disciplina es un tema complejo y difícil de tratar. Hay mucho trabajo hecho en este campo, y sin embargo, cuando nos enfrentamos ante una situación con nuestros hijos donde requerimos su aplicación adecuada, nos perdemos en acciones que lejos de educar a nuestros niños o jóvenes, creamos en ellos una serie de sentimientos y comportamientos que a la larga le van a dificultar un desarrollo personal más amplio y satisfactorio para ellos.
Por un lado, no podemos abandonarlos a sus propios deseos (de la índole que sean) y caprichos, ni permitir que hagan caso omiso a los límites y derechos de otras personas, rompan las normas o quebranten las reglas. Pero, por el otro lado, no queremos limitarlos, lastimarlos usando la fuerza y los gritos, ni estar continuamente señalando las cosas que han hecho mal. Ante esta situación, frecuentemente nos quedamos atorados y con un gran sentimiento de impotencia por no saber como actuar.
Para ayudar a un niño a ser disciplinado, es importante que tengamos claro que significa para nosotros “ser disciplinado”, cuales conductas y actitudes están bien y cuales no lo están. Además de lo anterior necesitamos un método que nos ayude de manera sistemática, a lograr que el niño adquiera disciplina.
¿Afecta al desarrollo del niño la manera en que lo corregimos?
La manera de responder de los padres a los comportamientos no deseados de sus hijos por supuesto que tiene consecuencias para el futuro desarrollo de los niños. A través de esas respuestas que brindan los padres a la conducta de su hijo, le están diciendo que es lo que se permite y que no se permite, primero en la familia, luego en la sociedad misma. Los niños van aprendiendo los límites y las consecuencias de atenderlos o violarlos.
Somos seres sociales por naturaleza. Alguien que no aprendió a regular su conducta con valores, principios, con normas y reglas, va a ser un joven y/o adulto que constantemente va tener problemas en las distintas áreas de su vida porque no le enseñaron que además de la satisfacción inmediata de sus deseos, existen otras personas, instituciones, leyes que hay que tomar en cuenta para comportamos y relacionamos.
El autoconcepto y autoaprecio se desarrollan primero y más fuertemente en la casa, y los padres necesitan aprender maneras de ayudar a sus hijos a crecer con una idea positiva de sí mismos, con aprecio hacia lo que son y lo que hacen, tanto a sí mismos como a lo demás y los demás.
¿Qué es la disciplina?
Hay algunas creencias erróneas pero muy socorridas de concebir la disciplina y de formas de manejarla con los chicos. Por ejemplo, podríamos creer que un niño es disciplinado si le damos una orden y la acata sin cuestionarla, aún si pudiera ir en perjuicio de sí mismo o de los demás. O si está quieto o no hace ruido, cuando en realidad lejos de ser una persona obediente, podría ser solo sumisión.
No disciplinamos cuando obligamos a los niños a realizar actos por la imposición de nuestra voluntad. La disciplina es la habilidad que tiene la persona para ser dueña de sí misma, de ser capaz de plantearse una meta y persistir hasta alcanzarla. Disciplina es tener el control de nuestros impulsos para dirigir conscientemente nuestra conducta cuidando de no afectar los derechos de los demás.
La disciplina tiene que ver básicamente con tres aspectos:
a) Posponer la gratificación, es decir, saber esperar. Si por la tarde un niño desea jugar, pero tiene que hacer la tarea, debe aprender a posponer la gratificación y cumplir con su obligación. Si no lo hace así, posiblemente no disfrute tanto su juego porque tendrá la preocupación de no haber hecho la tarea y en caso de no hacerla sufrirá las consecuencias al día siguiente en la escuela. Hay personas que usan drogas o cometen delitos porque quieren una gratificación inmediata y no pueden esperar a buscar otras maneras de sentirse bien.
b) Enfrentar las dificultades. Este es un aspecto muy importante de la disciplina, pues solo podemos resolver nuestros problemas enfrentándolos. Muchas personas tienen la tendencia a posponer el enfrentamiento a sus problemas y dejan las cosas para mañana. Al enfrentar los problemas descubrimos nuevas estrategias de solución que ayudan a que aumente nuestra confianza en nosotros mismos.
c) Responsabilizarse de las acciones propias. Esto significa no dar excusas por los errores que cometemos, aceptar nuestras fallas y las consecuencias que se desprendan de nuestras acciones. Aceptar que somos responsables de 10 que nos ocurre y que a nosotros y a nadie más toca resolver lo que ocasionamos. El desarrollo moral es un aspecto estrechamente relacionado con la disciplina. Conforme el niño avance en su desarrollo llegará a construir sus propios valores y principios morales, sin embargo, el inicio de este proceso está a cargo de los padres trasmitiendo los suyos al hijo a través del establecimiento de reglas en el hogar. A menudo, estas reglas de comportamiento, los niños no podrán entender, como tener que dejar de jugar para ir a la cama o tener que bañarse a diario, pero más adelante tendrán sentido para ellos. Es fundamental construir y aplicar una serie de reglas y consecuencias en nuestra familia.
Cómo disciplinar
Cuando piense en estrategias para disciplinar a su hijo, es importante que excluya los premios y castigos. De esta forma, le están diciendo continuamente al niño lo que debe de hacer y controlando su conducta por la que el hijo no aprende a tomar decisiones ni a responsabilizarse de sus acciones. Los niños tienden a portarse bien solamente cuando hay una figura de autoridad presente. Este modelo produce que los niños se opongan a la disciplina que les quieren imponer.
Es necesario intentar que sean los niños quienes se responsabilicen de su propio comportamiento. Permitir que los niños tomen sus propias decisiones con plena conciencia de toda esa serie de consecuencias que se puedan derivar de sus acciones.
Al disciplinar a su hijos, tome en cuenta el establecimiento de reglas y consecuencias lo más concreta, clara y pertinente posible, y... ¡aplíquelas!
a) Establecimiento de reglas: Es importante que el niño sepa exactamente que esperamos de él. A veces los papás decimos a nuestros hijos que sean respetuosos, estudiosos, que traten a los demás como querían ser tratados, etc. Estos son buenos principios para guiar el comportamiento pero el niño no sabría exactamente que esperamos de él. Para que el niño tenga claridad debemos establecer reglas que se refieran a conductas específicas y de preferencia con la participación de él, por ejemplo. “no pegues a tus hermanos” o “la tarea se empieza a hacer a las cuatro de la tarde”. Evidentemente las reglas claras por si solas no lograran que el niño las cumpla por lo que deben existir consecuencias que se aplicarán cuando las reglas no se cumplan.
b) Consecuencias: Las consecuencias, por su parte, son correctivo s que tienen una relación lógica o natural con el mal comportamiento. Una consecuencia natural es aquella que permite al niño aprender del orden natural del mundo físico, por ejemplo, si el niño se resiste a comer, la consecuencia es que se quedará con hambre hasta la hora en que toque el siguiente alimento. Las consecuencias lógicas son aquellas que permiten que el niño aprenda a partir de situaciones que se desprenden de sus propias acciones, por ejemplo; si el niño no ha terminado su tarea, entonces no podrá salir a jugar ni podrá ver la televisión. Esto no es castigo, puesto que existe la regla de hacer la tarea. El niño no puede salir a jugar ni ver la televisión porque no ha cumplido con el acuerdo existente. La decisión está en sus manos. Si quiere salir a jugar tendrá que hacer primero la tarea.
Tanto las consecuencias naturales como las consecuencias lógicas fomentan que el niño tome decisiones adecuadas mientras que el castigo sólo produce que obedezca mientras se encuentra la autoridad que impone el castigo u otorga el premio.
c) Tipos de consecuencias: Promueve la responsabilidad y utiliza las consecuencias naturales y lógicas. Existen ciertos tipos de consecuencias que no son punitivas. La aplicación de éstas suelen dar buen resultado:
-
Excluir al niño de la actividad. El niño pelea a su hermano, por lo tanto, se le pide que no juegue con él durante cierto tiempo.
-
Exigir la reparación del daño. El niño estropea algo que no le pertenece, entonces tendrá que repararlo o pagarlo con su propio dinero.
-
Censurar al niño sin castigarlo. Esta consecuencia consiste en informar al niño que lo que hizo no estaba bien y en pedirle que no vuelva a hacerlo.
-
Dejar que la acción del niño engendre su propia consecuencia. El niño no quiere comer entonces se quedará con hambre hasta la hora que toque el siguiente alimento
Este tipo de consecuencias permite que los padres corrijan al niño sin necesidad de castigarlo, de regañarlo, ni de levantarle la voz. Cada error del niño puede ser visto como una oportunidad de enseñarle una mejor forma de comportamiento. De esta manera la relación entre padres e hijos mejora y éstos crecerán con una autoestima más saludable. Los chicos se empezarán a responsabilizar de sus actos, por lo tanto, no tendrán porque mentir cuando no sea verdad, ni culparan a otros cuando no sea su responsabilidad. Serán responsables y honestos con la realidad de los hechos.
d) Implementación de las consecuencias: Al implementar las consecuencias es importante que no discuta ni pelee con su hijo, sólo exponga de forma clara y precisa las reglas y las consecuencias, es preferible que lo haga textual y verbalmente. Sea firme y consistente, no permita excusas ni regateos para permitir que esto sea realmente una experiencia de aprendizaje para su hijo. Cuando incurra en una falta, mencione el comportamiento incorrecto y la consecuencia, haciéndole saber que después de cumplida esta podrán dialogar en tomo a lo sucedido. Simplemente repita regla y consecuencia. Use un tono de voz suave y no avergüence al niño, solo aplique la consecuencia.
Cuando su hijo cometa un error no lo vea como un agravio personal, sino como una oportunidad de enseñarle. No necesita enojarse, levantar la voz ni amenazar, simplemente mencione la falta y la consecuencia pues así preservará la dignidad de su hijo y permitirá que él reflexione sobre su propia conducta y que en ocasiones posteriores haga las cosas de manera diferente.
La manera en que se corrige y enseña a los niños tiene un efecto directo en el autoconcepto y la autoestima de los niños.
Esta forma de estructurar un programa disciplinario y aplicado correctamente permite que el niño aprenda de sus errores y se autocorrija, le enseña a tomar decisiones responsables, que los padres no se sientan personalmente agraviados por los comportamientos inadecuados de sus hijos y que por lo tanto, no estén discutiendo constantemente con ellos. De esta manera se logrará un clima de respeto y confianza en donde los niños crezcan con una idea positiva de ellos mismos, con la capacidad de tomar decisiones, controlar su comportamiento y respetar los derechos de los demás.
Autoestima
La autoestima es un concepto, una actitud, un sentimiento, una imagen, y está representada por la conducta.
La autoestima es la capacidad de valorar el yo y tratamos con dignidad, amor y realidad. La autoestima tiene los componentes relacionados entre sí. Uno es la sensación de confianza frente a los desafíos de la vida: la eficacia personal. El otro es la sensación de considerarse merecedor de la felicidad: el respeto a uno mismo.
La Eficacia Personal: Significa confianza en el funcionamiento de mi mente, en mi capacidad para pensar y entender, para aprender, elegir y tomar decisiones; confianza en mi capacidad para entender los hechos de la realidad que entran en el ámbito de mis intereses y necesidades; en creer en mí mismo.
El Respeto a uno Mismo: Significa reafirmarme en mi valía persona; es una actitud positiva hacia el derecho de vivir y ser feliz, el confort, el reafirmar de forma apropiada mis pensamientos, mis deseos y mis necesidades; el sentimiento de que la alegría y la satisfacción son derechos innatos naturales.
La eficacia personal y el respeto a uno mismo son un pilar doble de una autoestima saludable; si falta uno de ellos, la autoestima se deteriora.
Cuando las personas sienten que valen poco, esperan el engaño, el maltrato y el desprecio de los demás; esto abre la posibilidad de convertirse en víctima. Cuando alguien espera lo peor, baja la guardia y permite que lo peor suceda. Para defenderse, tendrá que ocultarse detrás de un muro de desconfianza y hundirse en la sensación de soledad y aislamiento. De esta forma, al verse separado de los demás, se vuelve apático, indiferente hacia sí mismo y quienes le rodean. Para estas personas es difícil ver, escuchar o pensar con claridad y por tanto, tienden a sufrir el maltrato y el desprecio de otros. La gente que siente así, erige una muralla psicológica detrás de la cual se oculta y luego se defiende negando que lo haya hecho.
El “temor” es la consecuencia natural de esta desconfianza y aislamiento. El temor nos limita y ciega; impide que probemos nuevos medios para solucionar los problemas. Después de sentir con suficiente frecuencia estas respuestas, el “yo” se vuelve vulnerable a las relaciones adictivas y otras formas de fuga de la realidad.
Una autoestima fuerte es el medio que nos permite ser más humanos, saludables y felices, crear y conservar relaciones satisfactorias y ser individuos adecuados, eficaces y responsables.
Cuando una persona se quiere, no hará algo que pueda lastimar, devaluar, humillar o destruir a sí misma o a los demás, y no responsabilizará a otros de sus actos. Por ejemplo, quienes tienen aprecio, de sí mismos no se perjudican utilizando drogas, ni permiten que los demás los maltraten emocional o físicamente.
Cuanto más nos valoramos, menos demandamos de los demás, cuanto menos demandamos de otros, más confianza sentimos; cuanto más confiamos en nosotros mismos y los demás, más podemos amar; cuanto más amemos a los otros, sentiremos menos temor.
Cuanto más edifiquemos con los demás mejor llegaremos a conocerles y cuanto mejor conozcamos a los otros, mayor será el puente de unión con quienes nos rodean. De este modo, una conducta de auto estima nos ayuda a terminar con el aislamiento y la enajenación.
Los sentimientos de valía sólo pueden florecer en un ambiente en el que puedan apreciarse las diferencias individuales, donde el amor se manifieste abiertamente, los errores sirven de aprendizaje, la comunicación sea posible, las normas flexibles, la responsabilidad (compaginar las promesas con el cumplimiento) sea modelada y practicada la sinceridad. No es accidental que los hijos de familias que practican todo 10 anterior, se sientan bien consigo mismos y en consecuencia sean individuos amorosos, saludables y competentes.
Una alta autoestima es como una vacuna contra las adicciones.
Una persona con una autoestima elevada muy probablemente no desarrolle patrones de relaciones adictivas con nada ni con nadie por los siguientes motivos:
- Respetan sus cuerpos y no desean dañarlos; se respetan así mismos y desean lograr sus objetivos.
- Se sienten aptos y confiados.
- Conocen su fortaleza y están motivados a trabajar para alcanzar sus metas.
- Se sienten queridos y no cederán a las presiones del medio para lograr aprobación.
- Conocen, respetan y saben expresar sus sentimientos.
Una persona que tiene una autoestima adecuada es capaz de propiciar una buena autoestima con quienes le rodean, al relacionarse con ellos de una manera amorosa. Así pues, los padres que desean prevenir las adicciones de manera efectiva, deberán mostrarse como ejemplos o modelos de conducta atractivos y congruentes entre lo que piensan, dicen y hacen. Deben establecer límites firmes y predecibles, brindando atención, amo incondicional, apoyo, afecto, paciencia y respeto a sus hijos. También es importante mantener una relación adecuada con la pareja, enfrentando los conflictos con base en la comunicación y la honestidad.
La prevención de las adicciones es más efectiva mientras más temprano se inicie; la principal responsabilidad de ponerla en práctica es de los padres, no sólo por el hecho de evitar las adicciones, sino por buscar el ser felices.
Actitudes y comportamientos de los padres para prevenir un déficit de autoestima en el ambiente familiar
a) Evaluar de forma objetiva al hijo sin tener en cuenta las expectativas sobre cómo espera que sea o cómo le gustaría que fuese y sin comparar el esfuerzo del niño con el de los demás. Reforzando las habilidades de manera explícita y con frecuencia, igualmente facilitar las ocasiones para que él mismo manifieste sus habilidades en público.
b) Oír al hijo, prestarle toda la atención, ignorando cualquier estímulo distractor que pueda interrumpirle. La escucha debe ser activa, motivar al niño a que hable en caso de que tenga dificultad para hacerlo.
c) Comunicación, al dirigirse verbalmente al niño, hacerlo en términos descriptivos de conductas sin establecer juicios sobre las mismas. Expresando abiertamente la emoción que le acompaña y estableciendo empatía entre ambos.
d) Elogiar de forma adecuada, en conductas determinadas y no de identidad personal, usando elogios concretos sin dejar de destacar el progreso. Evitar las ambivalencias. No debemos olvidar que el elogio, como refuerzo que es, es idiosincrásico y debe ser contingente a la respuesta adecuada;
e) Establecer consecuencias de forma adecuada, eligiendo una consecuencia que reduzca la conducta no deseada, usándolo con una frecuencia moderada, utilizándolas de forma contingente y constante combinado con reforzamiento positivo.
¿Qué necesitamos?
Los padres necesitan llenar la cubeta de autoestima de un niño, de tal manera que el resto del mundo no pueda hacer suficientes agujeros como para agotada.
Resultado de una alta auto estima
Dejan de utilizar las máscaras: Acusa una tendencia a alejarse de un sí mismo que él no es. En otras palabras, aun cuando ignore hacia dónde se dirige, procura alejarse de algo. Por supuesto, al hacer esto, comienza a definir lo que es, aunque en términos negativos
Dejan de sentir los “debería”: Otra tendencia de este tipo se manifiesta en el alejamiento de la imagen compulsiva de lo que “debería ser”. Algunos individuos han internalizado hasta tal punto el concepto inculcado por sus padres según el cual “debería ser bueno” o “debo ser bueno”, que sólo por medio de una intensa lucha interior pueden abandonar esta meta.
Algunos individuos descubren que se han sentido obligados a considerarse malos y que se están alejando de ese concepto de sí mismos.
Dejan de satisfacer expectativas impuestas: Se alejan de las pautas de conducta que la cultura les impone. Actúan por convicción y no por imposición.
Dejan de esforzarse por agradar a los demás: Muchos individuos que se han formado tratando de agradar a los demás, cuando se sienten libres, abandonan esa actitud. Las palabras de Shakespeare: “Sé sincero contigo mismo”. Podría decir que en la libertad y seguridad de una relación comprensiva, los clientes definen su meta en términos negativos, al descubrir algunas de las direcciones en las que no desean moverse. Prefieren no ocultarse a sí mismos sus propios sentimientos, ni hacerlo tampoco con las personas que para ellos son significativas. No desean ser lo que “deberían” ser, independientemente de que esa obligación sea impuesta por los padres o por la cultura y definida en términos positivos o negativos. No desean adecuar su conducta ni moldearse ellos mismos con el único propósito de agradar a los demás. En otras palabras, desechan todo lo que hay de artificial en su vida o lo que les es impuesto o definido desde afuera. Advierten que ya no valoran esos propósitos o metas, a pesar de que hasta ese momento han vivido de acuerdo con ellos.
Dejan de creer que su valía se basa en su actuación: Siendo niños, muchos de nosotros aprendimos que cuando actuábamos bien recibíamos elogios. En familias donde los logros eran sumamente importantes, los niños crecieron con la idea de que si no alcanzaban la perfección habían fracasado.
Cuando creemos que nuestra valía se basa en nuestros logros, invariablemente llegamos a experimentar sentimientos de insuficiencia.
Mi autoestima no se basa en lo que hacemos, en agradar o demostrar a otros.
Comienzan a auto orientarse: Comienzan a avanzar hacia la autonomía; esto significa que elige paulatinamente las metas que él desea alcanzar. Se vuelve responsable de sí mismo; decide cuáles actividades y maneras de comportarse son significativas para él y cuáles no lo son. La libertad de ser uno mismo asusta por la responsabilidad que implica; el individuo se aproxima a ella con cautela y temor, al comienzo casi sin confianza alguna.
No siempre se hace una elección correcta. Asumir la dirección de uno mismo de manera responsable significa que uno realiza su elección y luego aprende a partir de las consecuencias.
Valores
El enfoque valoral o educación para la construcción de valores individual y socialmente productivos, constituye una forma de prevención de adicciones que busca dotar a los niños y jóvenes de recursos y capacidades para que desarrollen su interés por valores vitales y puedan, llegar a sentirse responsables y comprometidos con ellos.
Los valores vienen a ser las preferencias o actitudes positivas o negativas hacia diversas cosas. El concepto de valor está vinculado a la noción de finalidad. Se dice que algo vale cuando es adecuado para un fin, un propósito o una intención. Un valor puede ser intrínseco (las cosas se buscan o son dignas de ser buscadas por sí mismas) o puede ser instrumental (las que sólo se buscan o son estimables por, su contribución a otro fin). La salud es un valor intrínseco, mientras, que la medicina es un valor instrumental. El amor de los padres hacia los hijos es un valor intrínseco, en tanto que la protección o la seguridad que aquellos brindan a éstos es un valor instrumental. Los valores pueden resultar más o menos adecuados para un fin.
En este sentido, los valores presentan una graduación, es decir, que tienen grados de acuerdo a la consecución de un fin. La graduación es, inseparable de los valores porque los objetos y las conductas que se estiman como valiosas se determinan en relación con puntos límites de referencia que se denominan polaridades: una obra de arte se juzga por medio de la alternativa estética “bello/feo”; un comportamiento, por medio de alternativa moral “bueno/malo”; una conducta o una actividad, por medio de la alternativa jurídica “lícita/ilícita”.
Cada valor posee un campo de realización cultural y social: lo bello en el arte, lo bueno en la vida moral, lo piadoso en la existencia religiosa, etc. La materia o el ámbito de los valores permiten distinguir entre los valores estéticos, científicos, morales, religiosos, jurídicos y utilitarios. Algunos valores suelen presentarse en la confluencia de varios ámbitos. Por ejemplo, la salud es un valor intrínseco en el campo de los valores vitales referidos a la preservación de la especie y, al mismo tiempo, es un bien jurídicamente protegido por las leyes del Estado. Precisamente los delitos contra la salud considerados por la legislación penal buscan proteger la salud pública, que es el bien jurídicamente salvaguardado.
Ahora bien, cuando se habla de “crisis de valores” se habla de una circunstancia individual y social en la cual las valoraciones han perdido a tal punto su orientación que se confunde lo positivo con lo negativo, de manera que lo bueno y lo malo no pueden diferenciarse. Este estado de confusión impide que se pueda decir cómo queremos vivir en relación a los demás y a las instituciones sociales, e inclusive cómo queremos vivir en relación a nosotros mismos. Es en tal situación cuando el individuo ha perdido su equilibrio interior y busca compensar restableciéndolo mediante la evasión de la realidad y si no cuenta con el apoyo y la compresión de su círculo social más inmediato, puede incurrir en el uso y abuso de las drogas. Desde luego que la “crisis de valores” no es la única causa que orilla al consumo de estupefacientes y psicotrópicos, pero esa crisis puede contribuir a ello. Una personalidad bien cimentada en los valores, es una personalidad que repele o disminuye considerablemente los factores de riesgo, que conducen a la adicción.
Comunicación
El ser humano desarrolla la capacidad de comunicarse dentro de su núcleo familiar donde aprende a partir de los mensajes emitidos por sus padres y los diferentes miembros de la familia, lo que le permitirá posteriormente interactuar en su medio social.
La comunicación requiere de dos interlocutores: el EMISOR, que es aquel que envía un mensaje o sea del que parte la información y el RECEPTOR, que codifica e interpreta el mensaje al recibir la información. Son formas de comunicación el llanto, el lenguaje, los movimientos corporales, los gestos, los sonidos, el tono de la voz, así como el dibujo, la pintura, el juego, la escultura, la música, la escritura, etc. El lenguaje verbal y no verbal de un emisor puede ser congruente o contradictorio, lo que hace muy compleja la comunicación.
El ser humano es socialmente dependiente desde su nacimiento, y es la familia en primera instancia, la que le ofrece el contexto para crecer, desarrollarse y comunicarse. El recién nacido establece sus primeras interacciones con la madre y padre. Ellos le dan la oportunidad de sobrevivir procurándole la satisfacción de sus necesidades tanto físicas como emocionales, lo cual le permitirá aprender a expresar afecto, y a adquirir un sentido de identidad y de pertenencia, con el fin de lograr una confianza básica y una seguridad para actuar.
Al ejercer sus funciones educativas, los padres darán pautas a crear en el individuo un marco de referencia en cuanto a la modelación de su conducta, sus valores y normas; en la medida que esto se realice de manera congruente y sobre la base del afecto, el niño será un individuo integrado. De acuerdo a la forma en que se lleve acabo esta enseñanza, el niño aprenderá el concepto de autoridad y la manera de comunicar sus necesidades. Con sus hermanos el niño vive un proceso que le ayudará a compartir, a cooperar, a manejar sentimientos de celos y rivalidad, así como a tener relaciones interpersonales positivas o a sortear las negativas.
Con base en los valores y pautas que establece cada sociedad, la familia crea sus propios patrones, normas y reglas que le permiten la expresión de afecto, la capacidad de decisión y la negociación de problemas. Los patrones familiares son dinámicos y pueden hacer frente y adaptarse a los cambios que se requieren en cada uno de los diversos momentos de la familia.
El crecimiento de los hijos es un factor importante para cambiar las reglas de la familia. Cada etapa que alcanzan los hijos, muestra una serie de desafíos diferentes que obligan a buscar nuevos patrones de relación.
Por ejemplo, una de las etapas críticas de la familia, es la llegada de los hijos a la adolescencia. Muchas de las familias que hasta entonces habían tenido una buena comunicación que les permitía un equilibrio familiar, en ese momento lo pierden y no es fácil recuperarlo. Sin embargo es posible lograr una nueva forma de comunicación que permita la independencia de cada quien, si hay la disposición de las partes en conflicto.
Es importante tener en cuenta que muchas veces son los padres los que necesitan apoyo, ya que se encuentran tan inestables como los propios hijos. Ellos necesitan entender los diferentes procesos por los que están atravesando sus hijos, ya que de lo contrario surgen los conflictos familiares por la ignorancia. Cuando no hay posibilidad de solución o negociación, los hijos buscan algo o alguien que los comprenda y rescate. Entonces piensan en huir de casa, casarse para satisfacer sus necesidades de compañía, evadirse de la situación intolerable a través de la droga, el alcohol, o se inclinan hacia una conducta delictiva como muestra de su inconformidad.
El conflicto familiar, así como su resolución dependen del tipo de interacción que se de entre sus propios miembros y de la atención que los padres brinden a los hijos no sólo en cantidad sino en calidad.
Si el proceso de comunicación se lleva a cabo de manera eficaz, los hijos podrán sentir la confianza de expresar sus sentimientos, de acercarse para aclarar dudas y de solicitar orientación ante sus interrogantes.
La familia tiene la posibilidad de reencontrarse y establecer el equilibrio si busca la manera de modificar su forma de comunicación, para facilitar la readaptación de las relaciones familiares ante la independencia y la búsqueda de la identidad de los hijos.
Por el contrario, si los canales de comunicación y convivencia quedan cerrados se crea una resistencia al cambio.
Se puede concluir diciendo que la conducta de los hijos es el reflejo de la vida familiar.
Los padres deben procurar
-
Es necesario que tanto los padres como los hijos aprendan a comunicar sus sentimientos y expresarlos de manera honesta y no agresiva, cuidando la forma de transmitir el mensaje, utilizando un lenguaje preciso y congruente tanto en lo verbal como en lo no verbal, siendo congruente en lo que dicen y hacen, enseñando con el ejemplo.
-
Mantener una actitud de diálogo constante con los hijos. Escuchar sus opiniones, inquietudes y problemas por pequeños que parezcan. Realizar labores del hogar en compañía de sus hijos, ayudarlos en sus tareas, ver juntos la televisión y comentar el contenido de los programas, son situaciones que desarrollan un ambiente armónico en la familia.
-
Conocer el beneficio del uso de algunas tácticas como: iniciar las oraciones con el pronombre “yo” y asumir así la responsabilidad de lo que se expresa, o cambiar la forma de ordenar por un “me gustaría” en lugar de ser imperativo. Tácticas como estas hacen más efectiva la comunicación y evitan los malentendidos que tanto dificultan las relaciones familiares.
-
Ceder la palabra. Usted no podrá escuchar si continúa hablando, muestre su intención de escuchar atentamente, sea paciente y guarde calma.
-
Evite discutir acaloradamente con sus hijos y/o pareja.
-
Formule preguntas a sus hijos, pues es una manera de poder conocerlos y de obtener información para responder a sus preguntas de mayor inquietud que tenga acerca de ellos.
-
Tratar el tema de las adicciones con normalidad, como una cuestión más, abiertos al diálogo, transmitiendo una información objetiva sobre el enganche con estas, sus efectos y riesgos. Para ello es necesario estar informados y, sobre todo, resaltar lo positivo de no ligarse a ellas.
-
Desmitificar el consumo de drogas, cuestionando sus estereotipos, los significados que les atribuyen los jóvenes, la seducción de las modas. Es fundamental fomentar una actitud crítica ante las incitaciones al consumo en general y al de las drogas en particular.
-
Evitar el consumo de drogas delante de los hijos. Los niños aprenden no sólo de lo que decimos, sino fundamentalmente de lo que ven. Ha de existir congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos.
-
Transmitirles valores como: la salud como un bien que hay que cuidar y mantener; la responsabilidad ante sus actos; el esfuerzo por conseguir las metas que se propongan; tolerancia y respeto hacia las opiniones y actitudes de los demás; participación y compromiso son la comunidad en que viven; interés y solidaridad con los problemas del mundo que les rodea.
-
Facilitar la construcción y el desarrollo de su proyecto de vida autónomo, en el que aprendan a tomar decisiones por sí mismos. Progresivamente y conforme a su edad, que desde niños asuman responsabilidades sobre las cosas que tienen más próximas y que les afectan, que sepan decir “no” ante comportamientos que no deseen hacer y en los que se sientan presionados por su entorno, mediten las consecuencias de cada decisión y anticipen las consecuencias de cada decisión que tomen en su vida y se enfrenten a sus problemas responsablemente, sin intentar ocultarlos o evadirse de ellos.
-
Tener una disciplina justa y estimular a los hijos para que acepten sus responsabilidades y las enfrenten de una manera adecuada. Proporcionar normas y pautas de comportamiento y unos límites claros y constantes que, de ser posible, hayan sido razonados con los hijos.
-
Enseñarles a soportar las frustraciones y a saber controlar sus deseos inmediatos a través de concepciones y medios saludables.
-
Compartir actividades con ellos en nuestro tiempo libre; enseñarles a divertirse; despertar y desarrollar en ellos desde pequeños inquietudes culturales, deportivas, de conocimiento y valoración de la naturaleza, aficiones, etc., y fomentar el contacto con asociaciones juveniles, grupos deportivos, ecologistas, entre otros.
-
Potenciar su autoestima, ayudarles a quererse y respetarse a sí mismos, ayudarles a crear metas realistas, aceptarles tal y como son, valorando sus logros y esfuerzos y no resaltando sus limitaciones o sus fallos, sino al contrario, alentar en los tropiezos, errores, desmayos o fracasos.
Los padres deben evitar
- Adoptar una actitud distante con sus hijos, sin darles oportunidad de expresarse y sin prestar atención a sus inquietudes, ideas, opiniones, no compartir ni dar importancia a sus problemas.
- Eludir hablar de drogas con nuestros hijos o hacerlo con exageración, deformando la realidad, dramatizando, con amenazas o castigos. También debemos evitar, aunque intentemos hacerles conscientes de su responsabilidad ante al consumo de drogas, que el diálogo se convierta en un regaño o en un interrogatorio.
- Transmitir actitudes positivas hacia el consumo de drogas, es decir, evitar comunicar un modelo de actitudes y de conductas en los cuales se recurran a sustancia tóxicas para transformar el estado de ánimo. Por ejemplo, en ocasiones y de manera inconsciente asociamos en consumo de alcohol a la diversión, a la evasión de problemas, a la llegada de la madurez, a la virilidad, etc.
- Modificar constantemente los límites y las normas que les marcamos en sus comportamientos según convenga.
- Proteger en exceso a los hijos, de tal manera que siempre tomemos decisiones por ellos, solucionemos sus problemas, no darles oportunidad de equivocarse, les demos todo hecho y, si es posible, todo lo que quieren, les tratemos siempre como niños, justifiquemos todo lo que hacen aunque no sea correcto, en definitiva, no permitirles crecer.
- Tener una actitud indiferente ante sus vidas, no saber por dónde andan, estar siempre demasiado ocupados para ellos o, por el contrario acosarlos exageradamente.
- Angustiamos demasiado por nuestras limitaciones y nuestros fallos, culpamos de todo lo que les pasa.
- Mantener en la familia un clima de intolerancia, de falta de diálogo y respeto entre los miembros de la familia.
- Menospreciar a los hijos porque no son como esperábamos, sin tener en cuenta sus cualidades y sus esfuerzos, teniendo muy presentes sus defectos y, por lo tanto, creando una imagen negativa de sí mismos.
HACIA UNA FAMILIA FELIZ
A estas alturas creo que no hay duda de que la familia constituye la piedra angular sobre la que recae la prevención de adicciones. Así, podemos aumentar aún más su importancia dando a conocer el amplio mundo de las relaciones que pueden gestarse al interior de una familia y cómo, conociéndolas y practicándolas podemos iniciar el camino que nos lleva a la armonía y felicidad familiar.
Podemos citar algunos temas que nos otorgarán la oportunidad de ampliar nuestro panorama sobre las relaciones familiares y la posible revolución que podemos hacer con estas con el único fin de mejorarlas.
El Espejo
Guste o no, las palabras tienen la enorme capacidad de construir o destruir a las personas. Las palabras de un padre se vuelven un espejo: revela al chico una visión positiva o negativa.
Sólo los padres más desorientados arruinarán de forma intencional la autoestima de un niño. Pero ello puede ocurrir con gran facilidad si los padres son incapaces de darse cuenta que son ellos las personas de quienes depende el niño para poner en perspectiva los eventos de la vida. Las palabras y actos cotidianos y descuidados de papá y mamá, establecen el significado de tales ocurrencias.
Los niños buscan la aprobación de sus padres. Observan los ojos de un padre en busca de señales acerca de lo bien que hacen las cosas. Un padre tiene la posibilidad de inmortalizar determinados momentos en la vida de su hijo. Puede convertir una fecha, evento o experiencia común en un hito en la vida de un hijo o hija.
El aprecio
En la familia, no puede ser manipulador el aprecio: una herramienta poco sincera para obtener lo que uno quiere, exprimir un poco más de desempeño de los chicos o mantener el control de una relación. El verdadero aprecio es del tipo que se expresa de manera genuina del corazón de una persona al de la otra, va más allá de los errores y faltas de cada miembro. El sentimiento de ser valioso, es básico para la salud mental de y la autodisciplina. Es un resultado directo del amor paternal.
En las palabras y acciones recibidas de la familia, los niños ven lo que creen que es la imagen más auténtica de quienes son.
Aprecio contra adulación
Las declaraciones de aprecio comienzan por lo general con la palabra “yo”, y reconocen el valor de una acción u obra de una persona. Por otra parte, las declaraciones aduladoras por lo general comienzan con la palabra “tú” y llaman la atención hacia la persona, en lugar de hacerlo con las obras de esta.
La adulación puede llevar a los demás (en especial a los niños) a creer que su valor surge normalmente en la forma como equiparan con lo que espera o desea la persona que habla.
Al expresar aprecio, la tendencia natural es enfocarse en lo que las personas hacen: actos de amabilidad y apoyo, o bien en sus diversos dones, grandes y pequeños. No obstante, en un nivel más básico, es necesario valorar a las personas simplemente por lo que son: por “ser” tanto como por “hacer”. Queremos que los miembros de nuestra familia sepan que se les ama, sin importar ninguna otra cosa.
El aprecio da a los niños o adultos la garantía de que su valor será el mismo, independientemente de tener éxito o no en las cuestiones que intenten. Esto promueve el esfuerzo y crecimiento honesto. La presión del desempeño no es un factor. Esto deja a los niños sin obstáculos para probar siempre, sin miedo a ser criticados o regañados.
La adulación dice: “eres fantástico porque hiciste algo” El aprecio dice: “es fantástico que algo se haya hecho, y te aprecio por ello”.
Aplastar la crítica
Un estudio de la Organización Nacional de Padres y Maestros, sobre la interacción entre padres e hijos, determinó que la relación entre respuestas críticas a respuestas de elogio era de un promedio de 18 a l. Otro estudio de la Universidad de Calgary demostró que es más probable que el abuso verbal provoque daños en la autoestima de un niño que el abuso físico, porque los niños se evalúan a sí mismos con base en las opiniones de sus padres. La crítica no verificada es un veneno verbal que puede erosionar profundamente la relación con los hijos. Es muy difícil corregir los errores de conducta de los hijos, y recordar afirmarlos al mismo tiempo, en especial durante momentos de alta carga emocional.
Una clave eficaz y esencial para responder a los hijos consiste en separar al niño de la conducta indeseable. Las declaraciones “Tú” (“Tú no puedes hacer nada bien”, “¿Qué anda mal contigo?, “¿Cómo pudiste ser tan estúpido”). Se enfocan a quién es el niño (porque es algo que él no puede cambiar) en vez de lo que el niño hace (porque es algo que sí puede cambiar).
Tiros a la Luna
Con frecuencia los hijos se sienten atrapados. Las expectativas hacia ellos son tan altas, que tratar de cumplidas parece como tratar de alcanzar la luna. Asimismo, es muy fácil que los niños también se sientan desalentados. Ellos se empapan en la decepción que ven en la mirada de los padres y escuchan las frases que muchas veces incluyen de manera insensible dentro de sus oraciones: “Cuántas veces te he dicho...”, “Cuándo podrás...”, “Tu siempre...”, “Tú nunca...”
El clima del hogar
Todos tenemos hambre de gustarle a alguien, ser amado, compartir nuestro amor y nuestra vida; aunque muchas familias son incapaces de saciar esta hambre. Por variadas razones, son incapaces de satisfacer el propósito, engañosamente simple, de vivir juntos en una familia.
Una característica del estado de ánimo de las familias sanas es la esperanza: la cualidad de mirar hacia delante. Aunque algunas tensiones pudieran durar años, se les percibe como temporales. Una familia sana siempre parece encontrar los recursos para manejarlas.
Grandes elecciones
Acepte a su hijo tal cual es, con todas las polaridades que pueda tener, de tal forma que él pueda aprender a aceptarse a sí mismo.
El poder elegir es fundamental para sentirse vivo como ser humano y experimentar la libertad. Cuando se ejerce este poder, remunera y causa dolor. Los resultados de esta elección pueden anticiparse haciendo una revisión en la forma en que se eligió. Por el lado negativo, el poder de la elección es lo que nos mete en problemas (y nos enseña muchas de las mejores lecciones de vida). Alguien observo: “una persona la cual nunca comete un error es alguien que nunca toma una decisión”.
Por el lado positivo, las buenas opciones recompensan a las personas de manera poderosa, a medida que se perciben y experimentan los frutos, éxitos y deleites que resultan de las buenas decisiones. En la familia, apreciar, afirmar y celebrar las buenas elecciones de todos, y en distintas etapas de la vida, contribuye de manera importante a la felicidad mutua, la alegría y el sentido de bienestar.
Al hablar de la libertad de elegir, no podemos dejar de hablar de la responsabilidad pues van de la mano. Desde el momento en que eliges, estas adquiriendo la responsabilidad de lo que pase con dicha elección.
El poder de las palabras
El poder de las palabras es impresionante. Pueden construir o destruir, facilitar u obstaculizar, evocar hostilidad o felicidad. Pueden llenar su hogar con conflictos o con armonía.
Todas las personas experimentan épocas de duda de sí mismas. Durante esas ocasiones, ¿las frases negativas y críticas que se le expresaron en el pasado, quizá hace varios años, suenan de nuevo en sus oídos? ¡Ese es el poder de las palabras!
El apóstol Santiago comparó la lengua con el pequeño freno colocado en el hocico de un caballo. Con él, se hace que este poderoso animal se mueva en la dirección elegida por el jinete. Del mismo modo, observa Santiago, se requiere sólo un pequeño timón para hacer a un poderoso barco cambiar de rumbo en el océano.
Considere la siguiente pregunta en forma serena: "¿trato a mi familia tan bien como a mis amigos?" De hecho, muchas personas nunca dirían a un amigo las palabras humillantes y duras que pronuncian en casa. La persona dejaría de ser un amigo.
La "charla vacía" describe muchas palabras expresadas dentro de las familias. Hay mucha charla, pero se dicen pocas cosas, y se hacen aún menos. Cuando las palabras no son reflexivas y bien enfocadas, o bien revelan que no estamos prestando atención al escuchar a la otra persona, las palabras pierden valor. El cónyuge o los hijos hacen oídos sordos y se desconectan de la persona.
Asimismo, la “charla de mantenimiento” es una plaga en muchos hogares. Las personas pasan por los corredores y habitaciones, saludándose entre sí con sólo un gruñido. En la mesa, a la hora de la cena, hacen las preguntas de costumbre, “¿Cómo estás? ¿Cómo fue tu día?” Son comunes las preguntas de control: “¿Recogiste tus juguetes? ¿Sacaste la basura?” “Mamá, ¿dónde está mi patineta?” Todos hablan..., pero el contenido no es importante.
Una prenda rota se remienda pronto; pero la herida que provocan las palabras duras lastima el corazón de un hijo.
Usted tiene el toque
El objetivo no es hacer cosas extraordinarias, sino cosas ordinarias con la convicción de su gran valor.
¿Podría ser verdad que, en muchos hogares, la mascota recibe caricias y abrazos con mayor frecuencia que las personas? De hecho, es posible, en particular si los chicos son adolescentes; aunque éstos aún necesitan ser acariciados... simplemente de formas distintas a cuando eran más pequeños. Una caricia sana ayuda a que penetren las palabras expresas y escritas de un padre. Las hace más creíbles. El contacto físico entre las personas es una de las expresiones más básicas de confianza.
Es probable que los padres puedan sentirse confusos sobre la forma apropiada de tocar a un hijo, en especial a una mujer, que parece adulta, pero emocionalmente es mucho más pequeña.
La investigación sugiere que se requieren al menos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenerse y 16 para crecer emocionalmente. Un padre puede proporcionar comodidades y oportunidades para un niño, pero no hay mayor reafirmación de la posibilidad de ser amado como la de tocar y abrazar al hijo con afecto: y mientras lo hace, incluya besos, apapachos, abrazos tiernos y palmadas en la espalda. En casa, el abrazo cotidiano reforzará las relaciones y reducirá de manera significativa la fricción.
Dar un vistazo
¿Cuándo fue la última vez que miró los ojos de su hijo? ¿Sabe cómo decirle “te amo” con la forma en que lo observa?
La parte verbal de la comunicación es sólo una parte del mensaje total... según algunas estimaciones, menos del 30 por ciento. Horas, días o apenas minutos después de que usted habla, quizá no se recuerden las palabras reales que utilizó, pero a veces los sentimientos y acciones no verbales trasmitidas son inolvidables. El impacto de nuestra comunicación es mucho más poderoso cuando el lenguaje corporal de las emociones está en sincronía con las palabras.
En particular y de manera casi instantánea, el contacto visual y las expresiones faciales comunican muchas cosas a un niño. Ningún padre amoroso puede permitir pasar por alto la entrada a la puerta visual de sus hijos. El contacto visual positivo es una forma insuperable de decir: “Te estoy prestando atención”. “Me preocupo”. “Quiero que lo sepas”. “¡Te amo!” A veces, los ojos son llamados las ventanas del alma.
¡Te atrapé!
Desgraciadamente muchas de las veces se nos facilita más señalar los errores que los aciertos, así lo aprendimos en nuestra sociedad y en nuestra familia. Un tránsito no te para felicitarte por tu excelente forma de manejar, te detiene para levantarte una infracción por un error que cometiste.
A nadie le gusta ser descubierto haciendo algo equivocado. No obstante, atrapar a los hijos en el acto in fraganti, parece ser parte implícita de la paternidad. Pero atraparlos in fraganti no siempre tiene que ser algo negativo. ¿Y si se les sorprende haciendo algo correcto? En vez de que un niño sienta vergüenza y deseos de esconderse, sentirá orgullo y el brillo cálido de la aprobación de sus padres.
Ser bueno “atrapando” lo positivo requiere práctica: las personas llevan demasiado tiempo haciendo lo contrario. Como padres, la mayoría de las personas son mucho mejores (y ciertamente más rápidos) para señalar los fracasos de un niño. Pero no se requiere mucho tiempo para darse cuenta cuando algo anda mal con esa imagen. Si los logros positivos de mi hijo no reciben al menos un tiempo igual que los errores, es probable que mi hijo pierda interés y se desaliente por sus fragilidades humanas, en vez de sentirse cautivado por su potencial.
Es necesario ponerse unos lentes paternos imaginarios, que filtran el instinto de ser crítico primero y de elogiar después. Es preciso ver con mayor claridad cómo se libera el potencial de las “grandes expectativas”. Sorprender al hijo haciendo sus tareas domésticas sin recordárselo, hablando con amabilidad a un hermano, ayudando, practicando una habilidad deportiva o musical, haciendo un esfuerzo adicional en su tarea escolar, comunicando un pensamiento u observación profundos, haciendo reír a la familia; incluso cuando él se sorprende a sí mismo tomando una decisión equivocada.
Cuando las personas creen en el potencial de sus hijos, éstos comienzan a creer en sí mismos. Ellos nos escuchan hablar con frecuencia sobre nuestra creencia en ellos.
Los niños no dejarán de tratar de ser los mejores para los padres cuando ellos piensan que lo son.
El detective de los sentimientos
En su libro The Magic of Encouragement, Stephanie Marston explica cómo la mayoría de las personas crecieron en hogares en los que se negaba la existencia e intensidad de los sentimientos. En consecuencia, escucharon declaraciones como “no tienes razón para estar molesto”, “no puede ser tan malo”, o “estás ahogándote en un vaso de agua”. Tal desprecio por las emociones dificulta a las personas responder con empatía a los hijos. No obstante, el desarrollo de patrones emocionales saludables es crítico para que un niño se sienta amado y capaz: las dos partes componentes de la autoestima.
Los padres, tanto como los hijos, necesitan aprender a comprender la comunicación en un nivel de sentimientos, y a ser buenos manejándolos. Es esencial que los niños, independientemente del género, tengan oportunidad de expresar todas sus emociones. Los niños no pueden dejar de sentir lo que sienten. Los sentimientos son neutrales: ni buenos ni malos. Es posible aceptar los sentimientos de un niño sin hacerlo con la conducta de éste, pero definitivamente existe una conexión entre los sentimientos y las acciones. La forma de ayudar a los niños a aprender a manejar sus sentimientos consiste en escucharlos y aceptarlos.
Dones equivocados
Además de la muerte y los impuestos, existe una certidumbre adicional que siempre está con nosotros: ¡los errores! Los frutos de nuestras malas decisiones, grandes y pequeños, están constantemente en nuestra vida y en la de los hijos. Nuestros tropiezos pueden ser los mejores maestros cuando somos capaces de recibidos como punto de partida para un nuevo aprendizaje.
Una respuesta iracunda al error del hijo elimina el enfoque más útil de las lecciones por aprender de las consecuencias lógicas o naturales del error. Da al hijo una salida, permitiéndole reaccionar a la ira en vez de hacerlo a las consecuencias del error.
Una respuesta mucho más valiosa al error de un hijo es la expresión de tristeza: una pena genuina por el error que se cometió, y la empatía entre la confusión y/o sentimientos horribles que el niño pudiera experimentar.
Bueno y furioso
La afirmación y la ira parecerían ser los extremos opuestos del espectro emocional. En términos de resultados típicos, lo son. Una refuerza el lazo entre las personas, en tanto que la otra lo enajena. No obstante, dentro de la familia, la afirmación y la ira se unen en un par de formas estratégicas.
Primero, cuando se expresa de manera adecuada, la ira puede afirmar el amor. Con frecuencia se ocultan los sentimientos de ira, por miedo a decir o hacer algo abusivo. El propósito de expresar la ira no es hacer que la otra persona se sienta mal; más bien, es aclarar la causa fundamental de la misma. La ira es casi siempre una emoción secundaria desencadenada por las heridas, frustración o miedo. Identificar éstas lo ayuda a comenzar a abordar la causa fundamental: el hecho de que usted se preocupe y que no es indiferente al dolor de la otra persona.
Segundo, cuando se utiliza de manera adecuada, la ira puede crear un acceso para resolver un problema o mejorar una relación. La administración es vital para impedir que la ira destruya lo que la afirmación construyó. Cuando los miembros de una familia se dan cuenta de lo mucho que sus acciones o palabras lastimaron, evidenciado por la intensidad de sus emociones, su amor puede comenzar a crear nuevas acciones y palabras que mejorarán en vez de destruir la relación. De hecho, reforzar la ira comunica que usted es indiferente a la conducta del miembro de la familia: exactamente lo opuesto a lo que usted quiere comunicar. Aprenda a decir, “no me hubiera sentido tan herido o frustrado si no me preocupara tanto por ti; si no quisiera tanto que esta relación (entre padre e hijo o entre cónyuges) funcionara”.
¡Entonces, aliéntame!
Nadie es pasado por alto por un aprecio genuino... Tenemos la doble necesidad de ser elogiados y saber cómo elogiar (Fulton Oursler)
Una de las mayores razones por las que se fracasa al apreciar a los demás es también la más sencilla: no es posible pensar en las palabras apropiadas. Esto no es una excusa, por supuesto, pero estar en desventaja en las palabras nos detiene el tiempo suficiente para que el momento oportuno pase a nuestro lado y nos ignore. Esto no es un problema para las personas que hablan mucho, pero un padre o miembro de la familia taciturno y reservado puede beneficiarse de ciertas ayudas prácticas.
Muy remunerador
Es un gran error que los hombres renuncien a elogiar, porque cuando dejan de decir lo que es encantador, renuncian a pensar que eso es encantador (Oscar Wilde)
El momento especial de logro personal de un miembro de la familia merece nuestro aprecio. Nosotros elogiamos el trabajo bien hecho, la perseverancia que tuvo resultados. El reconocimiento de nuestros homólogos, o el aplauso de un público, son validaciones del logro de un miembro de la familia. El orgullo y aprecio, expresados en esos momentos importantes, en particular por parte de la familia, constituyen un profundo impacto.
¿Qué “recompensas” valoran más los diversos miembros de la familia? ¿Alguien prefiere las palabras generosas de elogio? ¿Un tiempo adicional juntos? ¿La exhibición de una obra o un trofeo? ¿Regalos en efectivo? ¿Reconocimiento de los compañeros? Quizá el tipo de recompensa que una persona valora profundamente no signifique tanto para otra. Las recompensas que las personas encuentran más satisfactorias varían en gran medida.
Apreciar a los chicos mayores
Desde el principio, incluso desde que uno tiene uso de razón, cada persona ha buscado el elogio de sus padres y de otras personas a quienes respeta. Si la relación entre padres e hijos durante los primeros años fue fuerte o enferma, los jóvenes aún quieren una cuenta bancaria de aprobación en la que se realicen depósitos generosos hoy en día. Para ellos es muy claro si la aprobación de un padre está arraigada en el amor incondicional o se basa en el desempeño. Cuando fracasan el padre o ellos mismos, necesitarán ser capaces de aprovechar las reservas de su cuenta de aprecio. Considere las siguientes palabras de Adele Faber: “Cuando un adolescente se aleja de sus padres en su viaje hacia la independencia, éstos muchas veces responden distanciándose ellos mismos”. Piense en la relación entre el padre y el adolescente como dos personas en los dos extremos de la misma cuerda, cada cual jalando para su lado. Si ambos se la pasan jalando al mismo tiempo que también negocian, se acercarán más al centro. Pero si sueltan la cuerda, el hijo cae por completo, y quizá se meta en problemas.
A través de ojos agradecidos
Ser padre no es una carrera de velocidad, sino un maratón. En la línea de llegada, todo padre reflexivo espera encontrar hijos que se vuelvan personas humanas, compasivas, fuertes y confiadas. Debido a que cada familia y experiencia de vida están marcadas por eventos, incluso tragedias, mucho más allá de nuestro control; la capacidad de ser agradecido por los deleites, dones y bendiciones de cada día es una habilidad crítica de apreciación. Unos “ojos” y un corazón agradecido se cultivan sobre todo mediante modelos. Los padres establecen el ritmo.
CÓMO RECUPERAR Y DESARROLLAR LOS VALORES Y PRINCIPIOS DE LA VIDA.
Humildad
La humildad es una virtud difícil porque se le confunde con carencia, apocamiento, sumisión y resignación. ¡Qué equivocación! La humildad es reconocer nuestras cualidades y nuestros defectos, y saber aceptar con gusto los halagos y obsequios.
Las personas que creen que todo lo saben y no le dedican tiempo a los demás no, tienen humildad.
Las personas que nunca admiten un error, no tienen humildad. Existen muchas personas que son despiadadas en la pretensión de sus ambiciones egoístas y suelen evitar a los demás con manifestaciones de desdén e indiferencia; los rechazan e incluso los destruyen en su afán de hacerse notar por encima de los demás.
En algunas empresas, estos individuos se aprovechan de sus puestos de alto nivel para aplastar a los empleados de rangos inferiores que están destacando, como hacen los sapos cuando aplastan a las luciérnagas, porque brillan.
Las personas que tienen humildad, aprenden de otros individuos sin importar su nivel social, corporativo o cultural, porque aceptan que no conocen todas las respuestas.
Las personas con una actitud de humildad, saben reconocer que otras personas pueden ser más hábiles que ellas en determinadas tareas. La gente adquiere fortaleza, credibilidad y respeto de los demás porque tiene humildad suficiente para aprender de esas personas y para aceptar su consejo y ayuda.
La humildad es la acción de reconocer tus debilidades y flaquezas, y respetar los lados fuertes de los demás.
Disciplina
Si no tenemos disciplina, nuestra vida se desgasta. Empezamos a llegar tarde a nuestros compromisos, le quedamos mal a la gente, perdemos oportunidades, ganamos desprestigio, desatendemos nuestra salud y nuestra apariencia personal, descuidamos nuestro hogar y nuestras cosas... en fin, se erosiona toda nuestra existencia y esto sin duda nos causará mucha infelicidad. Así como el universo y nuestro propio cuerpo tienen un orden perfecto también debe haber orden en nuestras actividades cotidianas. El orden permite optimizar el tiempo y mantener un equilibrio emocional en las personas.
La disciplina te ayudará al desarrollo armónico de tu vida. La disciplina consiste en gobernarte a ti mismo y someter tus pasiones. Una persona disciplinada corrige las pasiones del mundo y fortifica su corazón con principios virtuosos que iluminan su mente con conocimientos útiles que le proporcionan experiencias maravillosas dentro de sí mismo, y este aprendizaje es el que le da la felicidad auténtica.
Si no eres una persona disciplinada, empieza ahora mismo a ordenar tu vida; ya no pierdas más tiempo.
Cuando se vive habitualmente en desorden, nos convertimos necesariamente en víctimas y discípulos de los malos hábitos; cuando nos relacionamos con personas disciplinadas, aprendemos a imitar sus virtudes.
Un hombre sin restricciones es como un barril sin aros que rueda y se hace pedazos (Henry Ward Beecher)
Responsabilidad
Ser responsable implica estar obligado a responder, personalmente, de todo aquello en lo que te comprometes en tu vida y asumir las consecuencias de tus acciones: tu trabajo, tu salud, tus estudios, tus metas, tus actos, tus actitudes, tus fracasos, tu comportamiento.
Una persona comprometida no deja de lado su responsabilidad ni culpa a los demás por su ineptitud. Si sus decisiones tienen repercusiones en la vida de otras personas, asume su responsabilidad. Cuando se compromete, lo hace con coraje y corre los riesgos.
Cuando estas personas toman una decisión, asumen su responsabilidad y cuando necesitan ayuda, la piden con humildad. Las personas responsables saben que preservar la salud es un deber moral porque ya no se puede ser útil cuando se está enfermo. Las personas irresponsables son de carácter débil y tratan por todos los medios de escabullirse de cualquier compromiso. Son personas fáciles de identificar porque hablan mucho pero en ningún momento se comprometen o aceptan su responsabilidad; prefieren decepcionar a la gente antes que comprometerse.
En cambio, el hombre responsable sabe que su éxito está dentro de sí mismo y que él debe llevar la lucha de la autocorrección y la disciplina.
Para poder administrar tu vida, hay que ser responsable.
Respeto
Experimentar un interés cálido -un cuidado no posesivo-, que no exija gratificación personal. Una atmósfera que simplemente demuestra que “Me preocupo”, y no que “Me preocuparé por usted si se comporta de tal o cual manera”
Principios
La parte más significativa de la felicidad son los principios morales con los que vivimos. Por eso es tan importante que enraícen, de lo contrario se convertirán en una especie de veleta que da vueltas de un lado a otro, según los vientos de la conveniencia. Uno nunca sabe a que atenerse con las personas que carecen de principios bien definidos. Esas personas tienden a cambiar frecuentemente de opinión, a dejarse arrastrar por las circunstancias y a ser amables sólo cuando quieren algo.
Las personas que carecen de principios no piensan, hacen lo que se les ordena y normalmente dicen lo primero que se les viene a la mente. ¡Cuidado con esos individuos! Son a menudo manipuladores de las palabras y de las personas. De modo que substituyen los principios por el oportunismo y la conveniencia. La conveniencia es efímera; los principios son para toda la vida. Es importante que cada persona desarrolle un marco de principios básicos y que se apoyen en la sinceridad, la honestidad, el compromiso, la preocupación por la gente, la cooperación, el positivismo y muchas otras cualidades.
Los fundamentos del mundo no pueden ser estables si no hay principios morales. Los principios son en realidad valores y los valores son actitudes que te hacen valer más, que generan certidumbre y te hacen más pleno y feliz. Representan el control de calidad de tu vida.
Hay que tener mucho cuidado de no perder esos valores que producen la felicidad, plenitud, sentido de la vida, bondad, belleza, amor y excelencia.
Adversidad
La adversidad es la prueba de los principios. Sin ella es muy difícil que un hombre pueda conocerse plenamente así mismo y sus virtudes.
No cabe duda que la adversidad forja hombres que pueden sonreír ante los problemas y que pueden sacar fuerzas ante la desgracia. Durante los últimos años de su vida, el famoso pintor francés, Auguste Renoir, quedó confinado en su casa debido a la artritis que lo mantenía paralítico. Su amigo, Henri Matisse, lo visitaba todos los días mientras Renoir seguía pintando. Un día, mientras Renoir pintaba un cuadro soportando un intenso dolor en sus manos, un amigo le preguntó: “¿Por qué sigues pintando con ese dolor en las manos?” Renoir simplemente le respondió: “La belleza permanece; el dolor queda atrás” y así, Renoir siguió pintando lienzo tras lienzo, año tras año, soportando su dolor hasta el día de su muerte. Una de sus pinturas más famosas “Las bañistas”, la realizó con sus tullidas manos. Renoir fue un hombre con firmeza en su corazón y quien perseveró en sus principios hasta la muerte.
Ante la adversidad, hay que tener aguante. Resistir la presión y enfrentarla a medida que va surgiendo. Tienes que seguir venciendo obstáculos y dificultades, y no desistir hasta conseguir tu propósito.
No logran sus objetivos aquellos que han hecho que sus obstáculos los derriben. El éxito se desarrolla desde dentro y se enraíza en una fuerte y vigorosa calidad mental y moral. Bien dice un viejo proverbio chino: “La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades”.
Honestidad
La deshonestidad es más sutil que el simple fraude o la vulgar mentira. La omisión o la alteración de hechos conllevan a conclusiones erróneas, lo que genera un clima de desconfianza a lo largo de nuestra relación con las personas. Una simple declaración deshonesta puede desencadenar en una serie de declaraciones igualmente deshonestas. Pronto, nadie dará crédito a nada de lo que digamos. Las personas deshonestas no son dignas de confianza, son personas inestables y hasta peligrosas.
La deshonestidad es un vicio detestable contra el cual se tiene que luchar arduamente. Bien expresó en una ocasión Thomas Carlyle: “Hazte un hombre honrado, y entonces estarás seguro que hay un pillo menos en el mundo”. Cuando priva la deshonestidad, surge la sospecha, enemiga de la virtud y de la felicidad.
Cerrar los ojos y creer en aquél que está contigo, es maravilloso como lo es ser digno de confianza.
La honestidad trae sus recompensas y una conciencia limpia paga mayores dividendos que, la distorsión y la deshonestidad en tu vida y en tu trabajo.
Tolerancia
La tolerancia es la capacidad de absorber frustraciones. Es tolerar a las personas que expresan su desacuerdo pues pudieran tener la razón, tolerar las frustraciones que originan los rumores y las murmuraciones, tolerar a los propagadores de escándalos, tolerar a la persona que humildemente admite un error, tolerar a personas que actúan en forma extraña, tolerar a personas que dicen cosas disparatadas, tolerar a los amigos que tienen diferentes puntos de vista.
Las personas que son tolerantes, aprenden a llevarse bien con la gente porque consideran sus puntos de vista.
Se dice que es feliz aquél cuyas circunstancias le van bien a su temperamento y que adapta su temperamento a cualquier circunstancia. Aquél que no es tolerante, con los demás, destruye el camino por el cual él mismo debe peregrinar, porque todas las personas necesitan ser perdonadas.
La tolerancia nos permite ser flexibles para contrapesar las cosas y situaciones y adoptar lo que sea de mayor beneficio para nosotros o las personas que nos rodean, sin abandonar la esencia de buscar algo mejor y sin ceder por inconstancia, sino analizando con sensatez las situaciones.
De modo que la tolerancia es el esfuerzo positivo y cordial de entender las creencias, prácticas y hábitos de los demás, sin que necesariamente los aceptemos, pero que sí podemos aprender mucho de ellas.
Perseverancia
Cada vez que te das por vencido ante un reto u obstáculo, posiblemente estás perdiendo la oportunidad de tu vida. No cabe duda que cada obstáculo requiere de una resolución firme y de perseverancia. Aquí un par de ejemplos de porqué no hay que darse por vencido: La estrella del baloncesto, Michael Jordan, fue sacada de su equipo de baloncesto en la escuela secundaria por torpe. En 1905, la Universidad de Berna rechazó una disertación doctoral por ser irrelevante e irreal. El joven estudiante de física que escribió dicha disertación, fue Albert Einstein, quien se desilusionó, pero no se dio por vencido.
A la perseverancia no le sirve de mucho que seas culto, talentoso o hasta un genio. El mundo está lleno de genios fracasados.
Si quieres triunfar en la vida, tienes que ser persistente y determinado en tus objetivos. Si en algo no debes perseverar es en esa actitud de siempre claudicar. Termina lo que empiezas; no busques la alternativa cómoda y fácil. La perseverancia en objetivos positivos, es el principal ingrediente del éxito.
Hay que utilizar la palabra imposible con mucho cuidado.
Confiabilidad
La confiabilidad constituye un valor al cual todas las personas responsables le conceden mucha importancia.
Para ser una persona confiable, nuestros amigos, jefes, maestros y familiares tienen que creer que lo que decimos es en serio y que cumpliremos lo que prometemos. La gente no nos puede tener confianza y credibilidad si siempre buscamos la salida fácil a una dificultad, cuando no tenemos un criterio definido y cuando acostumbramos a ser poco sinceros.
Cuando somos confiables, producimos en las personas una sensación de seguridad y de bienestar.
La honestidad, integridad, sinceridad y sensibilidad son las piedras angulares sobre las cuales las personas confiables construyen su reputación.
La falta de confiabilidad puede tener serias consecuencias en el logro de tus objetivos; la credibilidad ayuda a afirmar la confianza y el respeto.
Esfuerzo
Ningún objetivo se logra sin hacer esfuerzo. Tanto las ideas como las acciones requieren de esfuerzo, de otra manera los deseos serán solamente sueños.
Ningún hombre puede prosperar hasta que no aprenda que hay tanta dignidad en cultivar el campo como en escribir un poema.
Para desarrollar cualquier tarea, se necesita tener iniciativa y decidirse a realizarla aunque implique un esfuerzo importante.
Para que los sueños se hagan realidad es necesario soportar los inconvenientes, vencer las dificultades.
Pero ¡cuidado! las virtudes, los principios y los valores son como los músculos, cuando no se ejercitan se vuelven débiles y flojos. La fortaleza se obtiene con una actitud constante de la voluntad para resistir y luchar. Ser fuerte para vivir y fuerte para morir por un ideal.
Si pretendes tener éxito en todas esas cosas que has pensado, deseado y planeado, no las podrás lograr jamás si te mantienes inerte, sin hacer nada. Si deseas que las cosas mejoren, tienes que invertir tu tiempo en esfuerzo; en estar constantemente activo como lo hace la naturaleza misma: siempre está en acción.
Sólo haciendo un esfuerzo podrás probarte a ti mismo y adquirir experiencias. Para que tu vida mejore, tú tienes que mejorar yeso solamente lo lograrás esforzándote.
Un hombre vale precisamente tanto como valen las cosas de que se ocupa (Marco Aurelio)
Escuchar
Las personas que no escuchan son verdaderamente irritantes porque hablan y hablan en forma monótona y no le permiten a uno decir nada. Cuando por fin uno se puede colar por ahí y decir algo, antes de poder completar la frase, ya están hablando de nuevo, haciendo caso omiso de lo que uno trató de decir. Aun cuando el tema es importante, interrumpen para declarar que ya saben sobre qué se trata, pero la realidad es que nunca se enteran del asunto tal y como es, porque no escucharon. De modo que toman decisiones equivocadas basadas en lo que creyeron escuchar. Lo peor acontece cuando esas personas reclaman: “Pero tú así me lo contaste”. Esta situación también se aplica a aquellas personas que aparentan que están escuchando cuando lo que menos están usando son sus oídos y su atención.
Las personas que saben escuchar, están siempre atentas y con una actitud humilde porque saben que tienen mucho que aprender de lo que los demás dicen. Además, saben que cuando una persona acude a ellas para comentar algún problema, con sólo el hecho de escuchar, haciendo una que otra pregunta, esa persona puede dar con la solución al problema.
Las personas que saben escuchar, dejan que los demás expresen sus puntos de vista primero, sin hacer comentario alguno hasta que tienen una idea clara de su posición. Saber escuchar es un arte que requiere una gran capacidad de atención, paciencia, de auto control, de concentración y de comprensión.
Reflexiona y verás que la mayoría de las veces es más productivo escuchar que hablar. Aprende a escuchar, y quizá alguien algún día te diga: Eres un gran conversador (Peter Dabdoub)
Compasión
En la medida que una persona se puede dar cuenta de los sentimientos de los demás, en esa medida aprenderá a tener compasión. Todas las personas tienen sentimientos; sin embargo, algunas los manifiestan y otras los ocultan.
Una persona que no le presta atención a los sentimientos de los demás, no tiene compasión; es despiadada y egoísta y trata a las personas como si fueran cosas.
Las personas compasivas se solidarizan con los sufrimientos de los demás y muestran simpatía cuando un amigo tiene que ingresar al hospital para una operación, o cuando una amiga reprueba el examen de contabilidad, o bien, cuando un jefe agresivo amonesta a una compañera.
La compasión también significa ayudar a las personas a deshacerse de esos sentimientos negativos, atenuar sus problemas y a darles confianza. Por eso, las personas compasivas alientan a sus amigos y familiares cuando tienen alguna dificultad y los estimulan para que no se den por vencidos.
Como la única recompensa de la virtud es la propia virtud, el que da felicidad recibe felicidad.
Amabilidad
Existen personas que se la viven, buscando una fórmula mágica para tener prestancia ante la gente cuando lo único que tienen que hacer es, ser amables.
Las personas que guardan dentro de sí el tesoro de la amabilidad, aprenden a dar sin dudar; a perder sin arrepentirse y a conseguir sin maldad. Pero para ser amables, también hay que desarrollar la habilidad de saber tratar a las personas y de reconocer su individualidad.
Es posible que tengamos que tratar con personas agresivas, hipócritas, exageradamente sensibles, sarcásticas, groseras, y ello no significa que debamos reaccionar como ellas. Las personas amables muestran sensibilidad hacia las necesidades e intereses de los demás, se esfuerzan por aprender cuanto puedan acerca de ellos, de sus personalidades, sus aptitudes, sus atributos, y modifican su comportamiento según sea el caso.
Las personas amables saben que al darles un trato hábil y sincero a otras personas, su sensibilidad será apreciada porque esos individuos se sienten tratados como seres humanos. Unas de las experiencias más bellas de la vida son nuestros pequeños -aunque anónimos y olvidados- actos de amabilidad. Además, esas pequeñas amabilidades, cortesías y consideraciones que practicamos cotidianamente, le dan un toque de encanto a nuestro carácter.
Iniciativa
Iniciativa es el arte de actuar anticipadamente para aprovechar las oportunidades que se presentan. Implica tener la capacidad de visualizar esas oportunidades de intervención, aprovecharlas y explotarlas.
Las oportunidades se encuentran por todos lados y aunque son difíciles de detectar, hay personas a las que se les presentan inesperadamente y las desaprovechan dejando que otros se beneficien de ellas. Eso es falta de iniciativa.
La vida está llena de oportunidades y ellas son las que la hacen tan apasionada.
Las personas sin iniciativa, siempre les están cediendo sus posibilidades de crecimiento a otras personas. ¡Qué desperdicio!
Las personas que están llenas de iniciativa, ven oportunidades en todas partes; para sí, para sus familias, para su desarrollo intelectual, para sus negocios, para lograr mejoras personales, para su futura carrera, para sus relaciones sociales.
Si en este momento de tu vida tienes una oportunidad verdaderamente deseada, significa que es toda tuya ¡aprovéchala!
Empero, si no escuchas que la oportunidad llama a tu puerta, busca otra puerta. Ten iniciativa.
Metas y Objetivos
Las personas que carecen de metas fracasarán en todos sus objetivos. Las metas nos llevan a los objetivos globales. De modo que las metas deben estar bien enfocadas para seguir una trayectoria definida.
Sin metas, las personas deambulan sin rumbo fijo y más pronto de lo que canta un gallo, fracasarán en todos los frentes.
Es indudable entonces que no se puede vivir sin metas. Andar por la vida sin metas es como caminar por obscuros y largos senderos. ¿Y tú, tienes metas? De lo contrario, es mejor que empieces a establecerlas.
Ahora bien, para lograr los objetivos globales, tienes que poner en marcha cada una de esas metas y darles seguimiento. Si no lo haces así, tus objetivos estarán ubicados a miles de años luz de tus posibilidades; prácticamente inalcanzables.
Por otra parte, establecer metas es un proceso durante el cual, sin lugar a dudas, obtendrás y aprenderás muchas cosas porque tendrás que librar innumerables obstáculos.
La vida exige a todo individuo una contribución, y depende del individuo descubrir en qué consiste. (Víctor Frankl)
Autoestima
La auto estima no es otra cosa que darse a si mismo el justo valor que, como ser humano, cada uno de nosotros tiene.
Pero, ¡atención!, peligra más el que se estima de menos que el que se estima de más. Si bien es cierto que las personas que se creen mucho normalmente padecen de un complejo de inferioridad, amarse a sí mismo no significa estar haciendo alarde todo el tiempo de nuestra superioridad.
Recuerda, la humildad no significa la bajeza de una mente rastrera, sino el cuidado prudente de no sobrevalorarse.
Todos los seres humanos nacen con la suficiente capacidad para lograr la excelencia; sin embargo, la falta de auto estima muchas veces nos hace fracasar.
Autoestima es amarse a sí mismo, respetarse a sí mismo, reconocerse a sí mismo como un ser humano capaz de lograr la superación y la excelencia sin perder conciencia de sus propias capacidades. Es saber perdonarse los errores pasados y evitarlos en el futuro, pues no se puede ser absolutamente perfecto en esta vida.
Recuerda, si tú estás bien, tus seres queridos que dependen de ti también estarán bien. Si tú no estás bien, no podrás ayudarlos.
Valor
El valor es una cualidad que siempre ha sido respetada, pero es virtud solamente cuando se dirige hacia lo productivo y saludable.
Hay que tomar en cuenta que el valor sin conciencia es como una manifestación salvaje y que para ser íntegramente valiente, no basta con la valentía física, porque no todos los hombres fuertes son valientes; también se requiere de valor moral.
Ser valiente significa ser un hombre de palabra; ser valiente es estar lleno de confianza; ser valiente es tener una resolución firme de la virtud y la razón; ser valiente es hacer lo correcto; ser valiente implica poseer una gran fuerza de voluntad para llevar acabo lo que te propongas, de principio a fin y actuar siempre de buena intención.
Los hombres y mujeres valientes son disciplinados, actúan con honestidad y dignidad, no se dan por vencidos ante la adversidad. Pero, ¡cuidado!, ser valiente no significa correr riesgos innecesarios. Si bien es cierto que el que no arriesga no gana, los hombres valientes corren riesgos inteligentemente.
Por otra parte, es importante entender que el fenómeno machismo no es valentía; el machismo es un complejo de inferioridad. Una cosa es ser macho y otra muy diferente ser hombre valiente y cabal.
Los valientes respetan a las mujeres, a los niños, a los ancianos, a los débiles y a su propia persona. Es importante tener presente que una persona débil físicamente, no necesariamente es un cobarde. Una persona débil puede ser valiente; en cambio, una persona fuerte puede ser cobarde en el fondo.
Hoy es un buen día para que con una buena dosis de valentía, dé el primer paso hacia un cambio que engrandezca tu integridad personal.
Amor y generosidad
He aquí un relato de The Best of Bits & Pieces que ilustra de una manera muy hermosa cómo la generosidad es una manifestación del amor: Un niño entró a una cafetería y se sentó en una mesa. Al presentarse la mesera, el niño le preguntó cuánto costaba un mantecado; cincuenta centavos, respondió la mesera. El niño sacó la mano del bolsillo y empezó a contar las monedas y entonces le preguntó a la mesera cuánto costaba un helado sencillo. La mesera, en tono impaciente y brusco le contestó, treinta y cinco centavos. El pequeño contó nuevamente las monedas y le pidió a la mesera un helado sencillo. La mesera le llevó el helado, colocó la cuenta en la mesa y se retiró. Al terminar su helado, el niño le pagó al cajero y se alejó. Cuando la mesera regresó para limpiar la mesa, se abochornó, cuando junto a la copa vacía, se encontró dos monedas de cinco centavos y cinco monedas de un centavo. .. su propina.
Dar nos hace muchas veces más felices que recibir y si lo que damos es amor, el sentimiento purifica al que lo da y fortifica la personalidad del que lo recibe. Alguien, un buen día, dijo que la mejor arma contra el enemigo es el amor. Y en efecto así es. Una mañana cuando estés preparando tu café en la oficina, prepárale uno a la persona con quien tengas más problemas. Te sorprenderá cómo cambia su actitud hacia ti. Quien de verdad ama, dirige toda su fuerza creadora y toda su energía vital, a impulsar al ser amado hacia su realización plena. Es un sentimiento recíproco que busca la felicidad.
Considera que el amor no es egoísta y que busca el bien de los demás.
Amistad
Sin lugar a dudas, una de las más bellas manifestaciones de amor, es la amistad porque estás obsequiando una parte de ti a alguien más.
Son tantas las cosas que damos a nuestros amigos o ellos a nosotros, que enaltecen esta relación: ánimo, inspiración, guía, confianza, compañía, ideales, sueños, ideas, simpatía, tolerancia, amor, comprensión, amabilidad, perdón, alegría.
Una amistad sincera es un tesoro de la vida; los amigos hacen grata la vida al compartir tantas cosas entre ellos.
No cabe duda que la amistad es una virtud porque requiere de un esfuerzo para fomentarla y mantenerla. A un amigo o amiga se le acepta como es porque existen tantas otras cosas en común; además, las diferencias nos ayudan a crecer juntos. Creo que un amigo no te da lo que quieres sino lo que necesitas, pensando siempre en tu bienestar.
Con un amigo, tú te atreves a ser tú mismo porque jamás te pide que seas otro, simplemente espera que seas como en verdad eres. Puedes decir lo que piensas y sientes al estar junto a él o ella, y hasta comprende aquellas contradicciones de tu manera de ser, que hacen que otros te juzguen erróneamente. Puedes cantar, reír, orar y hasta llorar con él.
Sentido del humor
El sentido del humor es toda una filosofía. Quienes se enojan constantemente, lo único que logran es bloquear su mente y echar las cosas a perder irremediablemente. Mantener el buen sentido del humor es saludable y un buen recurso para vivir una vida verdaderamente feliz; las personas enojonas tarde o temprano padecen una serie de enfermedades que más vale ni mencionar.
Antes de enojarte y, en consecuencia, estallar es conveniente que veas las cosas con naturalidad y con filosofía. El verles de otra forma de ese modo no las cambiara ni las mejorara.
Tener sentido del humor es sano y reconfortante y te ayuda a mantener buenas relaciones humanas, mejores oportunidades en la vida y ¡salud!
Felicidad
Ser feliz no es cosa sencilla. La felicidad es un reto y muchas veces exige toda nuestra determinación, tenacidad, disciplina, madurez, responsabilidad.
La felicidad no es fortuita, depende de cómo percibamos y reaccionamos ante lo que sucede. Si no sabemos disfrutar de las cosas que tenemos y siempre estamos pensando en nuestras carencias, no podremos ser verdaderamente felices.
La felicidad también depende de nuestros pensamientos, que éstos sean optimistas y amables.
La felicidad es una decisión; nosotros decidimos ser felices. La felicidad no es algo que tengamos que esperar porque un día llegará. De nosotros depende ser felices todos los días. En el momento en que dejemos de exigir que todo sea perfecto, y de criticar todo lo que pensamos que está mal, empezaremos a sentimos más felices.
Si creemos que algo que deseamos con vehemencia, n |